La relación humana con la tecnología ha renovado su cariz en los últimos años dado a la extrema vigencia que ha tomado con la evolución desenfrenada y potencial impredecible de la IA. Por consiguiente, su representación en el cine desde miradas poliédricas es inevitable. Y si hay una nación en la que los relatos de hibridación futurista con la tecnología encajen como anillo al dedo, es la nipona. Desde allí llega la nueva película, basada en un guion original, de uno de sus realizadores mas aplaudidos en el circuito festivalero durante los últimos 20 años. Se presentó en la Sección Oficial de Cannes y ahora Vertigo Films estrena Kakeru, del celebrado y talentoso Hirokazu Koreeda. Un nuevo retrato familiar sobre la integración de la robótica tan cuidado de factura como acostumbra, pero con menos sofisticación discursiva y emocional que en sus mejores trabajos. Tan sensible e higiénica como inocente y deslavazada.

La tecnología se ofrece como un remedio engañoso para sobrellevar el duelo. Las apariencias nunca equivalen al trasfondo, y nada puede reemplazar a aquel que ya no está. El vacío que deja demanda tiempo para llenarse, y las heridas cicatrizan con los tiempos que necesita cada uno. La vinculación afectiva con el desconocido de apariencia humana, y el cargo de culpa derivado de esa vinculación y las dudas que suscitan, es el jugoso debate que el filme propone con una nunca desdeñable delicadeza, trazando un viaje dramático con valles y picos en el que es posible e inevitable empatizar con las perspectivas de todos los actores implicados. Mosaico familiar detallista y seguramente visionario donde destaca su atención por el diseño de interiores, bien a través del trabajo de la madre como a través de las maquetas con las que experimenta para sus clientes y con las que el niño robótico se ubica en el mundo. El desarrollo está salpimentado de detalles que otorgan volumen a sus personajes y conflictos, tales como el papel simbólico del olivo y demás plantas del jardín de la familia, la iconografía de El principito de Antoine de Saint-Exupéry o la memorización de la lista de paradas del tren regional como intento infructuoso de la máquina de vincularse con sus co-habitantes humanes. Koreeda propone una reflexión situando los desafíos morales pero sin demonizar, planteando un escenario en el que la conciliación es viable.
Los conflictos afectivos entre los padres y el hijo sustituto acaparan el foco, pero lo hacen en detrimento de que el resto de subtramas nunca lleguen a explotar. El discurso es sugerente, pero también superficial y bisoño. Y allí donde se muestra sensible en los primeros compases del metraje, se abandona gradualmente al sentimentalismo. El elemento criminal, tan fecundo en los trabajos mas celebrados de Koreeda, apenas se esboza en dos instantes espaciados, y sus apuntes de comunas robóticas en el espíritu de El señor de las moscas no trasciende la anécdota ocurrente. Y si bien la fotografía es cuidada y oficiosa, su banda sonora enfática endulza el tono de manera simplista, acolchando con su entramado formal toda arista ambigua que las complejidades del discurso pudieran suscitar.
Preciosista, original e intimista, Kakeru propone nuevas vías de trato emocional con las nuevas tecnologías sin abandonar el discurso familiar habitual de Koreeda. Lástima que la conjunción final de los elementos puestos sobre la mesa suponga un drama blando desdibujado, que queda lejos de las seísmos emocionales que provocaban los mejores trabajos del realizador japonés.
- Título: Kakeru
- Dirección: Hirokazu Koreeda
- Guión: Hirokazu Koreeda
- Actores: Haruka Ayase, Rimu Kuwaki, Daigo, Kotaro Daigo, Rito Kuwaki
- Dirección de Fotografía: Ryûto Kondô
- Música: Taku Matsushiba
- Estreno: 16 de octubre de 2026
- Duración: 126 minutos
- Web Oficial:https://vertigofilms.es/movie/kakeru/
- Nota: 6,6/10


