XV Documentamadrid – Seres descarriados y universos subyugantes

En 2018, Documentamadrid, Eventos, Festivales y Muestras por Néstor JuezDeja un comentario

Durante la primera semana del mes de mayo tuvo lugar en la capital de España una nueva edición del Documentamadrid. Por tercer año asistimos, pero por segundo año no fuimos acreditados. Sin embargo, el equipo de prensa constató nuestra cobertura de la proyección de Caniba, y a posteriori nos ofrecieron amablemente disponer de enlaces de Vimeo de las películas que deseáramos para cubrirlas en la web. Sorprendidos, agradecidos y entusiasmados, solicitamos enlaces para nueve películas: cuatro en la sección oficial, tres en la sección fugas y dos en la nacional. Unido a la obra caníbal se trata de diez filmes, la mayor cantidad cubierta en nuestra breve historia en el evento. Era una empresa complicada, que por interrupciones vacacionales ha llevado dos meses, pero finalmente han sido todas visionadas y venimos a analizarlas. Obras extrañas, densas, difíciles de descifrar y atractivas de tema y formato, de diferentes dispositivos narrativos y lenguajes, pero ninguna ha llegado al nivel de las mejores obras de los años anteriores. Buenos documentales, ninguno redondo. Comenzamos.

Sección Largometraje Internacional

La primera película visionada y que analizaremos es Of fathers and sons, nuevo documental de Talal Derki. El realizador convivió durante dos años con los miembros de la familia del fundamentalista islámico Abu Osama, guerrero del poblado sirio de Al-Nusra cuyo grupo de trabajo se centra en entrenar niños para hacer de ellos futuros guerreros implacables de la fe. Desde su más tierna infancia, los infantes son adoctrinados en el odio al diferente y en una agresividad constante en todas las facetas de su vida. Un documental tan compacto como inquietante y necesario en su perturbador mensaje. Un retrato del día a día de una realidad convulsa, una imersión en las rutinas de los habitantes de un paisaje desolado. Cine realista que, pese a un enfoque que prima los hechos, no descuida la composición de los encuadres y dota a su montaje y acabado visual de un aspecto cinematográficamente interesante. La pena de este filme es que su enfoque es un poco plano, simple (al borde de ser sensacionalista, lo que acertadamente siempre previene), y pasada la primera media hora todo resulta bastante reiterativo. Y aunque llegamos a conocer a sus personajes, se da de ellos una imagen unidimensional. Buen documental, de tema de vigente trascendencia, pero que no ofrece mucho más de lo que deducimos al leer la sinopsis y empezar a verla. 7,0/10

La siguiente película de esta lista que pudimos degustar es Purge this land, dirigida por Lee Anne Schmitt. Desde 1850 a la actualidad seguimos hechos relevantes de la historia del racismo en los EEUU visitando los escenarios de los sucesos más trascendentes de la lucha de John Brown y demás abolicionistas. Una propuesta que no es tanto un filme sino un ensayo fílmico. No hay personajes, tan sólo un montaje de planos vacíos bajo una voz en off femenina que relata los hechos históricos que otrora acontecieron en ese espacio. Lugares de doloroso silencio necesitados de purga, filmados en hermosos planos sobre una agradable melodía. El tema es de nuevo el núcleo de interés, pero el documental nos atrapa en este medio por su forma. Sin embargo, sus arduas características narrativas lo agotan rápido, pues este dispositivo sería adecuado para un gran mediometraje. Cómo sería el caso de este, que comete el incomprensible error de ser una película de una hora, lo cual carece de justificación alguna. Es imposible que mantengamos el interés siendo esta una obra tan densa que a sus 30 minutos no tiene ya nada nuevo que ofrecer. Y si bien el tema es harto interesante, además de estar muy desgastado estos años, se le da un enfoque diferente pero que no llega a encandilarnos por sí sola. Un filme de interés conceptual evidente, pero críptico para el espectador. 6,3/10

La tercera película visitada de la sección oficial es la irlandesa La batalla en solitario de Thomas Reid, dirigida por Feargal Ward. Thomas Reid es un granjero tranquilo y solitario, que vive en paz rodeado de sus vacas, sus libros, sus recuerdos y su amplio terreno. La sencillez de su día a día se ve alterada cuando una poderosa compañía americana inicia una incesante campaña de acoso y derribo para comprar sus tierras. Sin embargo, ni las entidades más fuertes derrocarán la férrea determinación de un sereno Thomas. Un llano hombre de sencillos hábitos con los que intimamos en su refugio, observando además el contexto que le rodea y anega. Un argumento un tanto banal que logra interés en gran parte por el carisma y personalidad del extravagante Thomas. Pero que apuesta por una puesta en escena estilizada con momentos teatralizados, así como un montaje de voces que aporta un tono introspectivo muy agradable. Las escenas con letrados en los prados, así como las declaraciones a cámara de Thomas sobre las fruslerías que le entusiasman, son los momentos más entrañables. Bien es cierto que de nuevo nos hallamos ante un filme simple, con poca sustancia. Más allá de la simpatía hacia el protagonista, el filme no despierta un mayor rango de emociones. Filme que es la mejor versión posible del material de partida, y que supera toda expectativa, pero que no mejora el nivel medio del evento. 7,0/10

Y la última película de la sección oficial es la mejor de las cuatro, y una de las películas que nos quedamos para el recuerdo tras el festival. Hablamos de Bixa Travesty, película de Kiko Goifman y Claudia Priscilla. Seguimos la cotidianidad laboral y artística de Linn da Quebrada, cantante y artista transgénero brasileña. Una cantante activa que a través de su música enarbola un potente discurso sobre la representación del cuerpo y las identidades de género. Cuerpo que esgrime como arma feminista en todos los ámbitos intelectuales y culturales de la vida humana en sociedad. Documental más común en sus formas, que combina interpelaciones a cámara en su programa de radio, grabaciones de sus intensos conciertos y momentos de charla y rememoración de su pasado en su intimidad. Gracias a este buen montaje alternado y el poderío de las actuaciones de Quebrada, que en sí mismo es un personaje muy carismático, el documental presenta una fuerza que mantiene hasta el final, logrando preservar nuestro interés en todo momento. En esta ola de feminismo y cine a favor de la igualdad de género, es más que agradecida la perspectiva completa y compleja que aporta el filme. Documental que se queda en un primer nivel de propuesta, descifrado ya en sus primeros minutos, y no riza más el mecanismo, pero sin llegar a la excelencia sigue siendo una obra muy satisfactoria. Un documento de marcada personalidad e insospechada frescura.  7,2/10

Sección Fugas

Comenzando con la sección Fugas nos encontramos con su ganadora, el mediometraje La cueva del mundo, obra de Zhou Tao. El pueblo Hakka y sus diásporas a diversos países del mundo son el núcleo de una extraña narración. Contemplamos un mundo quimérico, surrealista, paisajes de inciertas máquinas y seres. Un filme experimental y esteta, centrado exclusivamente en la obtención de bellos planos y en la puesta en escena de escenarios pesadillescos. Y si bien el valor fotográfico de este experimento no debe ser desdeñado, hablamos de un tostón superlativo.Un devenir icónico que aunque lacónico deviene en un producto de flemático y exasperante ritmo, aún más notorio al carecer de cualquier hilo narrativo o personajes que sirvan de guía. Tan sólo falsas lunas, vacas atadas a lavadoras gigantes y asiáticos pescando en el fango. Es esta una película que sólo tiene sentido proyectada en un museo, integrada dentro de alguna exposición de arte moderno. Instalación videográfica insertada en un festival, que servidor ha visionado presa de su mente abierta y cinefilia sin prejuicios. 5,8/10

El siguiente filme es no la obra más redonda del festival, pero sí la más única y fascinante. Good luck, dirigida por Ben Russell. Una atosigante cámara se adentra en las oscuras profundidades de dos increíbles minas: una de oro en Surinam, al aire libre y rodeados de sol y de agua, y las minas de cobre de Serbia a 400 metros de profundidad. Dos entornos hostiles habitados por mineros anónimos en realidades muy opuestas. Documental de 2 horas y 20 fotografiado con muy buen ojo en un espectacular 16 mm, que nos deleita con planos sensacionales y secuencias excelentes como la del obrero negro transportando el bidón de agua o la orquesta caminante del inicio. Largos planos secuencia siguiendo a los obreros en su actividad, que en ocasiones nos muestran sus faces en primeros planos mudos en b/n. Dispositivo personal y propuesta muy interesante, pero inaccesible para el gran público. Su escasez de diálogos, falta de un argumento claro y dilatada duración tanto de los planos como de la película en su totalidad provocan que el resultado final sea agotador de ver en su totalidad. La forma es tan excelente que no podemos sino lamentar que la trama hubiera sido aderezado con más picante, o salpimentada con subtramas o matices que aporten variedad. 6,9/10

Y nuestro cierre de la sección Fugas fue con la mejor película del Documentamadrid de este año, una película que ya causó sensación en el último D´A Film Fest de Barcelona. Es The green fog, de Guy Maddin y Evan y Galen Johnson. Utilizando fragmentos e imágenes de series y películas antiguas (y alguna reciente) ambientadas en San Francisco, los realizadores recrean su propia versión, experimental, del Vértigo de Hitchcock. Un Vértigo sin diálogos claros ni personajes uniformes, anegado intermitentemente por la niebla verde.  Una propuesta densa que despierta curiosidad, que es llevada a cabo de la mejor manera posible. Un montaje abstracto de planos de acciones y diálogos entrecortados, o incluso personajes previos al declamar, que fluyen sin pausa y con frenesí durante una hora, recreando las escenas icónicas del clásico de Hitchcock. Todo ello sobre unas inquietantes pero seductoras melodías de cuerda de los grandes Kronos Quartet. Filme espejo, pero de identidad genuina y formas irrepetibles. Es cierto, pese a ser una hora es fácil caer en el tedio en el sector intermedio y que el interés se preserve homogéneo durante el nudo, pero teniendo en cuenta las características eran unos fangos en los que los realizadores no podían evitar meterse. Película esta experimental, ni mucho menos para todo el mundo, pero si aceptas las reglas del juego serás recompensado. 7,2/10

Sección Nacional

Cerramos nuestra cobertura del festival con dos filmes nacionales, siendo el primero Escoréu, 24 d’avientu de 1937, nuevo filme del veterano documentalista asturiano Ramón Lluís Bande. En el diciembre del año 37, en plena Guerra civil española, tres personas fueron asesinadas por el franquismo en un bosque y enterrados en fosas comunes. Ochenta años después oímos los tres testimonios de sus cercanos, y se procede a desenterrar esas fosas, dando a estas víctimas el justo reconocimiento que nunca tuvieron y sacarlos del olvido. Una muestra de las heridas no sanadas y del trabajo de superación del conflicto y de redención de ambos bandos que queda por hacer. Tres entrevistas a cámara sin editar y la grabación del desentierro. Los hechos sobre todo lo demás. Y los hechos tienen un claro interés, pero de cara a ofrecer un gran documental es conveniente acompañarlo de ideas visuales llamativos. Dar al REC ante los hechos no basta. Más allá del hermoso travelling de seguimiento a un anciano por un valle que se refleja en la imagen escogida, la puesta en escena no tiene nada: ni composición de encuadres, ni variedad de planos, ni retoque de color…tan sólo clavar la cámara en un trípode relativamente cerca y grabar a las gentes podando y cavando sin edición alguna durante decenas de minutos. El tedio jamás nos abandona, y no podemos sino agradecer la breve duración. Como registro documental de interés social e histórico es evidente, pero como narración visual es un proyecto pobre en ideas y ambiciones. 5,7/10

Y el segundo filme, y último de esta entrada en la web, es Everyone in Hawaii Has a Sixpack Already, del director alemán Marvin Hesse. En los fascinantes y genuinos paisajes naturales de la Isla de la Gomera disfrutan de las vacaciones un variado grupo de adolescentes, a los que el destino les forzará a abandonar la isla y diverger sus caminos en pos de desempeñar sus estudios y cumplir sus sueños. Siendo el último estío, disfrutan del último verano con el monopatín, en la playa o entre fiestas nocturnas. Costumbrismo juvenil, que recoge a un grupo de jóvenes en un radical momento de cambio, con sus gustos e inquietudes. Un filme marcadamente sencillo, que sin embargo nos atrapa y deleita gracias a la naturalidad que respira y a la belleza y fluidez de su puesta en escena, ayudada por la belleza del escenario. Vemos la vida misma, pero en fragmentos entrañables y cinematográficamente dinámicos. Documental igualmente simple, que no llega a sorprendernos ni dar nada más de lo que podíamos esperar de él, quedándose en la superficie de las cosas. Vienen a la memoria muchos relatos fílmicos de esta índole, pero la naturalidad y belleza de esta iteración hacen que merezca la pena. 6,7/10

Cine documental costumbrista y seco, narrativas más experimentales y protagonistas anónimos de existencias a la deriva. Una edición de marcado interés y un nivel medio nada desdeñable, pero de características que las hacen lejanas del audiovisual que hace las delicias del gran público. Un año que ha sido la constatación de que el visionado casero de ciertas obras es mucho más arduo que en pantalla grande. Con todo, el desafío ha aportado frutos sabrosos. Esperemos que las sensaciones sean aún mejores el año que viene, en el que esperemos que nos acrediten. 

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