XIV Muestra Syfy, Día 1: Logan – Pasado lacerante

En 2017, Cine, Críticas, Eventos, Festivales y Muestras, Muestra Syfy por Néstor JuezDeja un comentario

Como cada año a principios de Marzo, tendrá lugar la Muestra Syfy de Cine Fantástico, uno de los eventos del año para los gatos cinéfilos. Este año vuelve a ser en los Cines Palacio de la prensa de Madrid, y como novedad se ha apostado por dos grandes propuestas comerciales para abrir y cerrar una muestra predominantemente estadounidense. En esta ocasión, tanto por ausencia de acreditación como por motivos laborales, dejaré muchas películas sin ver, pero voy a poder escribir sobre los platos fuertes. La apertura de este año, realizada el jueves 2 de Marzo, me suscitaba un interés especial, pues no sólo soy un gran fan de la saga mutante (aunque creo que hace muchos años que vivió sus mejores días, decantándose en la actualidad por un ejercicio retromoderno de repetición de antiguos esquemas visuales de éxito) y los materiales promocionales de la película se mostraban prometedores. Si bien las películas anteriores de Lobezno (ese gran personaje, pilar de la franquicia junto a Charles y a Erik Lensherr) han dado poco que invite al regocijo, las elecciones estilísticas que el realizador James Mangold había adoptado para este capítulo, y las críticas del otro lado del charco, aseguraban que Hugh Jackman se despedía de su personaje estrella por todo lo alto. Tras abandonar la proyección en un cine abarrotado (servidor y los muchachos tuvimos que hacinarnos en la sala 3), debo afirmar que mis sospechas eran ciertas sólo hasta cierto punto. Pues aunque nos hallamos ante un drama emocionante, intenso y entretenido (que no sólo hace justicia al personaje sino que se erige cómo la cuarta mejor película X, tras las dos primeras incursiones de Singer y la solitaria de Vaughn), sus problemas narrativos impiden que alcance sus objetivos en todos los frentes que se propone. 

Nos hallamos en el año 2029, seis años después de los sucesos acaecidos en la línea temporal creada al final de X-Men Días del Futuro Pasado. Ya no nacen nuevos mutantes, y los que quedaban (en su mayoría) han sido exterminados por el gobierno y los científicos de la compañía Alkali y el proyecto Transigen, herederos del pionero de la lucha antimutante William Stryker, que tienen a los representantes restantes de la raza en busca y captura. Logan (un excelente Hugh Jackman, más depresivo que nunca), que por envenenamiento de adamantium ha envejecido a pasos forzados y se regenera con mayor dificultad, trabaja de chófer para, junto con el mutante rastreador Caliban, sostener oculto  y medicado, en una planta de fundición en la frontera con México, a un nonagenario Charles Xavier (un desatado Patrick Stewart), cuya todopoderosa mente aqueja los deterioros de la edad y sufre ataques. Suponiendo esto un problema para todo ser viviente del planeta, incluidos los X-Men desaparecidos. Un día se verán obligados a huir para proteger a una niña (X-23, llamada Laura, interpretada por una excelente Dafne Keen) liberada de los hospitales de Transigen, tras cuyos pasos van estos viles doctores y militares, y llevarla a un edén dónde encontrarse con más mutantes de probeta. Una superviviente de una nueva generación de mutantes generados en laboratorio, que guarda muchas similitudes con Lobezno. Un western fronterizo y decrépito, con elementos de road movie, acción mad maxiana y drama intimista, en un cierre emocional de saga y personaje en tono menor, triste, desgarrador, tanto como su explícita violencia. Una película que, gracias al éxito comercial de Masacre, ha sido calificada para mayores de edad, lo que permite reflejar la violencia de los ataques de Lobezno con una crudeza sin precedentes. La hermosa música de Marco Beltrami y la excelente fotografía de James Mathieson se aúnan para cimentar un estilo muy depurado y ajeno a las entregas mutantes previas, y dotan de tremendo empaque y sentido de urgencia a las persecuciones y peleas de la película. Una película en la que la acción no deja de ser un refrescante añadido, pues es en verdad un drama de desierto centrado en personajes y en un gran tema: la muerte, el fin, la extinción, la redención por perecimiento de los dolores causados y, en el caso de Logan, un punto y final a una existencia de golpes y desgracias, dónde ha tenido que enterrar en tiempos y situaciones diferentes a sus seres queridos, a los que siempre ha hecho más daño que beneficio. Los mutantes se extinguen, y nuestros héroes cuelgan el mono y afrontan la más inhóspita de las jubilaciones. Una película que halla en sus personajes, y sobre todo en el trío protagonista y en su química, su mayor valor, y cierra con sorprendente eficiencia dramática décadas de tribulaciones para Xavier y sus alumnos, esos jóvenes talentos. 

Bien es cierto que el filme aqueja un ritmo inconstante, mayormente lento (por el tono contemplativo por el que el filme apuesta y que, por una escasez de sutileza y subrayado de conceptos y referencias, no siempre funciona) y un metraje excesivo, y su segunda mitad se demora en demasía. Cómo viene sucediendo en el cine de encapuchados reciente, los villanos son pobres y, en su desarrollo y descripción, pueriles, diríase deleznables. Las escenas de exposición de información siempre han sido un gran defecto de guión, pero si encima esta se desarrolla mediante la proyección en un móvil de un montaje de imágenes de baja calidad pero sorprendente atención a lo filmado y voz en off, la cosa resulta estomagante. Y si ya tenemos en el bando protagonista tenemos dos personajes tan parejos en habilidades especiales, que el villano más fiero sea el enésimo émulo lobezniano se siente tremendamente pobre, en un mundo con tantas posibilidades como el mutante. Todas ellas importantes rémoras de un filme ambicioso que no triunfa del todo en ninguno de sus frentes, en particular la acción, filmada sin ingenio y carente de escenas para el recuerdo. 

Es iluso negar que es una de las mejores aperturas que ha visto la Muestra, y sin duda una de las películas más nobles del género superheroico, pero el tiempo la acabará bajando del pedestal en el que apresuradamente ha sido puesta. Hasta entonces, seguiremos disfrutando, aunque en pequeñas dosis, de las variopintos platos que nos ofrezca este ya veterano evento. 7/10

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