XIII Documentamadrid – Naciones convulsas y miradas heterogéneas

En 2016, Documentamadrid, Eventos, Festivales y Muestras por Néstor JuezDeja un comentario

Del 30 de Abril al 8 de mayo tuvo lugar en la Cineteca de Matadero, Madrid,  la XIII edición del Documentamadrid, ocasión en la que por vez primera acudí en calidad de redactor de medio escrito. Fueron cinco días en los que visioné un total de nueve documentales, produciéndose a nivel global una media excelente, pues vi varias obras de alta calidad. Interesantes obras, en su mayoría óperas primas, de diferentes nacionalidades (con una mayoría de Oriente Próximo), con unos enfoques muy diferentes para afrontar la crítica social y el retrato costumbrista. Unas propuestas independientes cuya difusión comercial se antoja ardua en España. Una selección que, sin embargo, fue extrañamente valorada por el público (que probablemente valoró más la temática social de las películas que la calidad cinematográfica de las mismas) y, probablemente, injustamente condecorada por el jurado. Servidor cubrió la sección oficial internacional, desarrollada en la Sala Azcona. Comenzamos.

El sábado 30 de abril asistimos a las 18:00 a la proyección del documental peruano When two worlds collide, de Heidi Brandenburg y Mathew Orzel, que acudió a la clausura desde Toronto sin dormir para recoger su cuestionable primer premio. Durante el año 2008, el presidente peruano Alan García firmó unos acuerdos inconstitucionales con el Gobierno de Estados Unidos para la explotación petrolífera de la Amazonía, lo cual provocó una huelga de los trabajadores de la asociación de aborígenes, liderados por Alberto Pizango, que formaron un cordón humano en las carreteras para lograr la derogación de estos acuerdos. La situación se resolvió, pero no sin pasar por semanas de tira y afloja y un cruento conflicto armado que se saldó con la muerte de varios indígenas y policías. Un tema apasionante y necesario a analizar y hacer público, que sin duda da lugar a un documental interesante, y de factura alta. Pero el enfoque escogido no podía ser más anodino. Uno abandona la proyección con la sensación de haber visto “un documental más”. Un documental de crítica social sensacionalista y directa, monótono en su ritmo y estructura visual, la cual consta de poca variedad en sus elementos de montaje, y cada vez que abandona la exposición objetiva de los hechos  para ofrecer recreaciones ficcionadas de pretensión artística, la propuesta pierde cuerpo. Concluye sin fuerza, tras una hora no se siente ninguna progresión dramática en el montaje, más allá de la simple sucesión de los hechos. Y aunque poseen muchos elementos visuales de lo sucedido (bien de los telediarios o grabados por civiles), la necesidad de incluir cuanto más mejor hace que la calidad visual de la película no supere en muchos casos la del reportaje informativo. Un documental bueno pero totalmente estándar, incomprensiblemente premiado con el mayor galardón, aún viendo las otras joyitas que se premiaron. 6/10

Tras un gratificante recorrido por ciertos bares de Usera y una sabrosa visita al Kukaramakara, vimos a las 22:30 tal vez el mejor documental del certamen: Under the sun, del veterano documentalista ruso Vitaly Mansky. Asistimos a un año de la vida de una niña perfecta, que vive en la familia perfecta, va al colegio perfecto y ya ha cumplido la edad adecuada para entrar en la unión de los niños del país perfecto (el suyo): Corea del Norte. De primeras, podría parecer que nos encontramos ante una película propagandística. Y en cierta manera lo es, pues se grabó con un guión del propio Gobierno y el rodaje fue supervisado por ellos en todo el momento durante el año de filmación. Pero fue en la fase de montaje dónde se revirtió el mensaje mediante la más sutil y cínica de las críticas. Se dejaron en el producto final todas aquellas tomas en las que el supervisor da indicaciones a sus actores, que en principio simplemente nos muestran su propia vida, y deja varias tomas de cada escena en vez de la definitiva, de modo que resulta evidente que este día a día está ficcionado e inclusive alterado por motivos didácticos (descubrimos que hasta los padres no tienen esos empleos en la vida real). Por lo demás, Mansky se limita a grabar escenas de la vida de los norcoreanos tal cual se las presentan, militarizadas hasta la extenuación, a través de encuadres soberbios e imágenes de un alto valor estético. Se respira un humor sarcástico muy fino (también desde unos subtítulos escuetos pero muy medidos en su redacción y en la cantidad de información ofrecida) , transmitiendo lo absurdo de la artificial realidad de estos hombres robóticos con largas tomas de reacciones y planos intercalados de espacios vacíos con himnos en la lejanía. La milimétrica coreografía con la que esta gente danza, desfila o aplaude dan lugar a momentos visualmente espectaculares y a estampas tan espeluznantes como, según se mire, divertidas de puro patetismo. Una obra soberbia, sublime en el apartado visual, de recomendación casi necesaria. 8/10

El lunes 2 de mayo a las 18:00 asistimos, fuera de competición, al estreno en España de la nueva obra de Perrin y Cluzaud, autores de la sublime Nómadas del viento: la notable Les saisons. Una superproducción que no repara en gastos en busca de planos sorprendentes, y tomas en movimiento primorosas, que relata la evolución de los bosques europeos a lo largo de 8000 años y de cómo el desarrollo de la sociedad humana ha modificado el ambiente de las múltiples especies animales que los pueblan. Una película de hermosa banda sonora y un acabado visual sobresaliente y dinámica, plagado de secuencias de asombro. Una exquisita edición de sonido fortalece las envolventes atmósferas naturales, pobladas por especies cuyos sonidos y costumbres ofrecen un amplio crisol de escenas. Bien es cierto, que al contrario que la sutil Nómadas, ésta apuesta por un enfoque de ecologismo más obvio y burdo, cuya defensa de la preservación de los bosques y de proteger a nuestros primos terrestres de la extinción es adecuada pero, en este caso, prescindible por la fuerza poética del filme. Y la inclusión de seres humanos caracterizados de distintas épocas no es desacertada per se, pero al tratarse de personas disfrazadas que, evidentemente, actúan,  contrastan con el realismo de personajes de este documental. Carece en su conjunto de suficiente número de momentos memorables, y bien podría haber sido más corto, pero Les saisons es una experiencia intensa absolutamente gratificante que muestra como Perrin y Cluzaud (llamados ambos Jacques) son unos maestros y, de lejos, los mejores autores de ese subgenéro documental que es el “documental de animales”. 8/10

A las 20:30 se proyectó uno de los documentales favoritos del público: The babushkas of Chernobyl, de Anne Bogart y Holly Morris. Durante 70 minutos seguimos el día a día de unas ancianas que jamás abandonaron sus hogares, los cuales se encuentran en la zona de exclusión cercana a Pripyat. Asistimos además a la explicación de varios científicos sobre el estado actual de la radiación en la zona, además de comprobar el morbo y el misticismo que la catástrofe radioactiva causa en la joven comunidad de jugadores virtuales. Una premisa interesante que, tras veinte minutos, parece una naranja a la que se le haya exprimido todo el zumo. Las entrañables abuelas nada nuevo tienen que ofrecer una vez las conocemos y vemos sus hogares y rutinas por primera vez. El recurso cómico resulta forzado en ocasiones, pues aunque son señoras carismáticas provocar las situaciones de bufón las puede hacer quedar, innecesariamente, de tontas. El documental, además de visualmente pobre, se nos presenta disperso temáticamente, sin tener claro el enfoque que desea ofrecer. Si bien se supone que el documental se centra en las abuelas, dedica mucho tiempo de su metraje al reportaje histórico de imágenes de archivo, al reportaje de actualidad con grafismos plagados de números, datos objetivos de radiación y entrevistas a científicos sobre el futuro de la zona, no tanto el de sus visitantes. Pero si una línea narrativa destaca por burda e innecesaria, es la de los jóvenes que se introducen a hurtadillas, instigados por el morbo, en la zona fantasma, en lo que se antoja un guiño populista al cine de terror que se ha hecho con esta temática. Un documental divertido y simpático, pero simplón y poco inspirado.  6/10

El miércoles 4 de mayo a las 18:00 asistí a la segunda proyección de Mapplethorpe: Look at the pictures, de Fenton Bailey y Randy Barbato. Financiado por la HBO, nos hallamos ante un documental biográfico al uso, en este caso sobre la truculenta vida del polémico y popular fotógrafo, ya fallecido, Robert Mapplethorpe. Un hombre que logró una popularidad en vida anómala y logró el reconocimiento de muchas entidades culturales, retrospectivas en museos de una obra no concluida, y que se codeó con la crema de la sociedad estadounidense, a los cuales fotografió, en una obra que combinó retratos, fotografías de flores y diversos géneros. Pero con ello no logró hacer olvidar que su popularidad se debió a su explosiva personalidad, su promiscua homosexualidad, y sus polémicas fotografías escatológicas de prácticas sexuales sadomasoquistas. Un documental de entrevistas que en nada se sale de la normalidad, pero tan bien ejecutado que resulta muy interesante, y ofrece un visionado muy ameno. La factura técnica es muy solvente, sobre todo el montaje, y la elección de entrevistados no puede ser más completa, heterogénea y divertida, pues conocemos a todo tipo de personajes peculiares. La personalidad de este cretino artista, sin duda su más trabajado producto, ofrece un buen punto de partida para estructurar un guión sólido. El dominio de la forma sirve para crear un ejercicio dinámico que interesa al espectador, que sigue un recorrido vital complicado y conoce los pormenores de la psique de un fotógrafo que ofreció un puñado de imágenes tan perturbadoras como memorables. 7/10

A las 20:00 se proyectó otra de las obras cumbres del certamen: Credit for Murder, de Vadim Antonevicz. En 2008 se sube a Youtube un vídeo de un doble asesinato ejecutado por un grupo de neonazis rusos que sacudió a la población mundial, pero que apenas fue investigado y mucho menos castigado. Por lo que el realizador israelita, que ejerce de protagonista y de narrador en off  del filme , decide iniciar la investigación por sus medios, por lo que acude a Moscú a establecerse temporalmente en la casa de un amigo e interrogar en persona a todos los implicados de las mafias neonazis, en un período de excesiva violencia en las calles de la capital, ganándose su confianza e introduciéndose en ambientes de peligro total para aclarar sus pesquisas, concluyendo que este caso estaba mucho más resuelto de lo que pensaba, pero adecuadamente (a nivel electoral y jerárquico) silencialdo. Una premisa potente desarrollada en un guión superlativo y una construcción narrativa espectacular, que atrapa al espectador como si de un filme de Fincher se tratara. Este es un caso, como bien denominó el propio Vadim, de mockiction, pues la forma, enfoque y construcción narrativas propios de un thriller de ficción, pero tanto sus personajes como los hechos y los sucesos que acontecen son absolutamente reales. Su construcción visual, sustentada en encuadres cerrados y travellings frontales elegantes y sutiles. Su juego con los códigos de la ficción le lleva a experimentar con las buddy movies, intercalando los puros momentos de línea temporal de sucesos en el ordenador de Vadim e investigación detectivesca con momentos de alivio cómico con su amigo. Si algo se le podría reprochar al filme es que, al haber sido filmado con muy pocos medios y, presumiblemente, con una cámara doméstica, la propia calidad de la imagen (no de la composición ni de la realización) y su colorimetría es algo pobre, lo que limitará sus posibilidades comerciales. Lo cual es una pena, pues nos encontramos ante un filme superlativo, que toca temas escabrosos sin ser morboso, y que todo el mundo debería ver. 8/10

El viernes 6 de mayo, en la sesión de clausura del del festival se proyectó a las 21:00 , tras la entrega de premios de todas las secciones, el último documental del mítico Werner Herzog: Lo and Behold: Reveries of the connected world. Werner entrevista a múltiples científicos y eminencias sobre el presente y el futuro de múltiples temas del mundo de la red: el devenir de la robótico, el impacto que la adicción por los videojuegos causa en la vida de algunas personas, la posibilidad de llegar a Marte e implantar Wi-Fi allí, el nacimiento de internet…todos ellos temas muy interesantes. Es otro documental al uso de entrevistas, pero a sujetos muy interesantes, encuadrados con mucha elegancia. Y si algo destaca aquí es el ácido sentido del humor de Herzog, que nos muestra en sus preguntas y en sus locuciones que se ha tomado esta película a sorna. Pero aunque presente temas variados e interesantes, apenas los esboza sin entrar demasiado en ninguna, pareciendo esto más un índice de intereses que un análisis contrastado de un tema. Y a pesar de ser visualmente elegante, la realización es harto acomodada. Y el hecho de que el metraje sea tan estirado (9 capítulos por 9 temas) hace el visionado algo pesado. Buen documental, pero viniendo del creador de delicias como Grizzly Man, sabe a poco7/10

Durante el fin de semana se proyectaron de nuevo las películas galardonadas, por lo que el domingo 8 a las 16:00 se proyectó el ganador de la mención especial del Jurado: la excelente The land of the enlightened, del prometedor holandés Pieter Jan-De Pue. Un grupo de niños afganos de una tribu indígena, malviven en montañas y páramos desolados por la guerra con EEUU, cual nómadas cazadores y recolectores que obtienen alimentos mediante el trueque con otras tribus de balas y material militar. Intercalando las escenas de su día a día con escenas que retratan la cotidianidad del bando contrario: los altaneros soldados yanquis. Si ya de por sí esta premisa es sugerente, este Mad Max costumbrista y vital, alegre para el drama que esconde, se nos presenta con una fotografía de infarto. Ya sólo la gran calidad de cada plano eleva la propuesta varios niveles, pero su maridaje con un buen guión, entrañables personajes, acertada música y voz en off  logran escenas de elevada fuerza poética y formal. De hecho lo acomodado que se intuye el rodaje por lo preparado que está cada plano diluye hasta límites insospechados la frontera de la realidad y la ficción. Quizás se sienten innecesarios los intervalos de los soldados, y algo morbosas ciertas escenas con animales. Y a ratos puede abusar de pretenciosa, pero en última instancia es un película sensorialmente envolvente, que al visionarse se siente como una película y ofrece una función didáctica propia del mejor documental. 8/10  

Y finalicé mi cobertura a las 20:00 con la inmerecidísima ganadora del premio del público: Sonita, de Rokhsareh Ghaem Maghami. Sonita, una joven afgana de 16 años afronta como su familia pretende ponerla en venta como novia y desahoga su frustración a través del rap, con el que protesta la precaria situación de la mujer en su país. La directora del del filme apuesta por ella y le financia una costosa beca en una escuela especializada estadounidense, dónde podrá hacer realidad su sueño de artista. Una premisa interesante, por la cuestión social y musical, pero pobremente ejecutada. Acudes en busca de rap, y apenas recibes tres canciones. Lo que ofrece el filme es un relato ñoño y típico de superación personal (el imperio americano se apiada de los pobres descarriados), filmado sin ningún gusto ni pretensión y montado con una absoluta carencia de ritmo. Su crítica, aunque necesaria, está planteada desde un enfoque absolutamente anodino. El enfoque, y la intervención en la diégesis de la realizadora y del equipo técnico es propia de un reportaje al estilo Callejeros, y el interés del relato personal solo se sostiene por el encanto y carisma de la propia Sonita. Un documental necesario desde un punto de vista social, pues conviene reivindicar la necesidad de apoyar la lucha por la libertad de las mujeres de Oriente próximo, pero mediocre en el resto de aspectos. 6/10

En definitiva, una semana de mucho y buen cine documental. Varios documentales muy diferentes con enfoques narrativos muy variados y temáticas diversas, que ponían el foco de atención en dramas contemporáneos que aquejan a varios países de Oriente y América. El tercer mundo ofrece apasionantes relatos de injusticia social que ofrecen mucho juego visual, y la realidad pone a disposición de los realizadores personajes carismáticos de fuerza genuina. Un gran nivel el de este año, con películas de gran guión y portentosa factura visual. Seguiremos de cerca la programación del año que viene. 

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