Van Gogh, a las puertas de la eternidad – Genio denostado

En 2019, Cine, Críticas por Néstor JuezDeja un comentario

Cuando una figura artística o creativa adquiere relevancia y estatus de referente o leyenda, se seguirán facturando diversos relatos sobre su vida y milagros hasta el fin de sus días. El paso del tiempo no mata el interés en su figura, y con periodicidad, gracias a efemérides, este reverbera. El caso más relevante en el planeta cinematográfico recientemente es el del genio impresionista Vincent Van Gogh. Desde el 2017 nos han bombardeado con producciones sobre el pintor, sobre todo documentales sobre las pinturas, y también la cinta de interesante animación Loving Vincent. La, por ahora, última producción atractiva de esta ola es la película que nos ocupa en la presente entrada. Es Van Gogh, a las puertas de la eternidad, nueva realización del siempre interesante y no muy prolífico Julian Schnabel y merecedora de una Copa Volpi al Mejor Actor en el último Festival de Venecia y una nominación al Mejor Actor en los Óscar por el trabajo de Willem Dafoe interpretando a Vincent. Película que fue recibida de manera tibia por la crítica, pero que guardaba suficiente potencial para ser una película interesante, gracias al talento técnico y artístico del equipo implicado. Willem Dafoe, por sí solo, es una garantía. Me acomodé en la soledad de la butaca del Cine del Círculo de Bellas Artes en el que tuvo lugar el pase de prensa con la inquietud de no saber bien al tipo de película al que me iba a enfrentar. El filme que se nos proyectó es una obra irregular y difícil de asimilar, pero harto interesante y gratamente sorprendente. Una película pesada, larga y llena de decisiones formales extrañas, pero sensible y personal, con grandes interpretaciones y una personalidad propia. 

1886. Vincent Van Gogh (excelente Willem Dafoe), el pintor holandés impresionista, se muda a París, a formar parte del ambiente en ebullición de la vanguardia artística, dónde entabla amistad con Paul Gauguin (Oscar Isaac). Sus días se desenvolverán entre miseria y soledad, hasta que sea recluido en el psiquiátrico de Auvers. En este período crepuscular pintará muchas de sus obras maestras, denostadas en vida. Una película más sobre el atormentado holandés, y una nueva mirada a sus últimos años de desesperanza y dolor. Pero que, sin embargo, no se presenta como el típico biopic. No pretende volver a contarnos de nuevo la vida de Vincent. Partiendo de la presunción de que ya la conocemos, se afana en hacer un retrato psicológico de Van Gogh como humano atormentado en lugar de como icono o símbolo. Por ende, tenemos ante nosotros una película íntima y reflexiva, con la que llegamos a conectar en el plano emocional. Todo ello es posible gracias a su núcleo: Willem Dafoe, que hace un trabajo extraordinario. Hermosa banda sonora también de Tatiana Lisovskaia, que eleva muchas escenas. Y en cuanto a fotografía la película logra atractivos momentos cromáticos, reproduciendo en imágenes de carne y hueso las texturas de un cuadro de Van Gogh. Una película que ha recibido un criticismo exagerado, y que si bien no es una gran película sí que es una experiencia recomendable para aficionados al actor e interesados en películas alejadas de la convención. 

Nada nubla y desvía la mirada de otro excelente trabajo de Dafoe, pero es ingenuo negar que el resto del filme, aunque netamente atractivo, no está a la altura. El resto de personajes están pobremente desarrollados, y si bien hay una lograda hondura dramática el filme, realmente, se mueve por terrenos familiares Vincentianos y no aporta cosas nuevas al imaginario. El ritmo de la película es pesado, y la irregularidad de este al combinar secuencias logradas con otras insípidas logra un conjunto abrupto, entrecortado. Y en lo que a realización se refiere, hay momentos de cámaras en mano o encuadres aberrados que nos dejan descolocados y desconcertados. Una película, sí, que se desinfla en su ecuador y que le falta armonía que aporte coherencia y la haga realmente un gran producto al que deseemos volver. 

Melancólica, ambiciosa y discontinua, Van Gogh, a las puertas de la eternidad es un acercamiento atractivo y diferente a la figura del artista que se queda a medio camino de lo que podría ser. 

  • Título: Van Gogh, a las puertas de la eternidad/At Eternity’s Gate
  • Dirección: Julian Schnabel
  • Guión: Jean-Claude Carrière, Julian Schnabel y Louise Kugelberg
  • Actores: Willem Dafoe, Rupert Friend, Oscar Isaac, Mads Mikkelsen, Mathieu Amalric
  • Dirección de Fotografía: Benoît Delhomme
  • Música: Tatiana Lisovskaia
  • Estreno: 01 de marzo de 2019
  • Duración: 106 minutos
  • Web Oficial: http://diamondfilms.es/van-gogh-las-puertas-de-la-eternidad/
  • Nota: 6,7/10

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