Una mujer fantástica – La lucha de Marina Vidal

En 2017, Cine, Críticas por Néstor Juez1 Comentario

De unos pocos años a esta parte se viene constatando entre la crítica y el circuito de festivales un resurgir del cine iberoamericano. A nombres ya legendarios como los de Campanella, Salles, Meirelles, Cuarón, Iñárritu, Aristarain o Bielinsky, se han unido nombres como Martel o Reygadas, y en los últimos años realizadores como Amat Escalante. Pero si hay una cinematografía especialmente beneficiada por este resurgir es la chilena. Principalmente, por el éxito de Pablo Larraín, que con No, El club, Neruda y Jackie encadenó cuatro peliculones. Y el otro nombre del cine chileno a apuntar es el de Sebastián Lelio. Tras recibir halagos en 2013 con Gloria, y antes de estrenarse en Hollywood con Disobedience, ha tocado el olimpo de la crítica durante el año 2017 con el filme que nos ocupa: el drama transgénero Una mujer fantástica, integrante de la Sección Oficial del último Berlinale, dónde fue premiado con el galardón a Mejor Guión y con el Premio Teddy a Mejor Película. Pese a haber sido programada en la sección Horizontes Latinos del último Festival de San Sebastián, no pude asistir a ningún pase, por lo que conforme se estrenó en España me abalancé a las salas de los Renoir para saborear con atención uno de los platos fuertes del año, dispuesto a valorarlo no en base a su leyenda sino cómo film en sí mismo. Y una vez visto encomiendo, más allá de la calidad intrínseca del filme, a todo el mundo a verlo, pues se hacen pocas propuestas de este tipo y valentía, y es socialmente necesario, y es conveniente apoyar el cine de Latinoamérica, sobre todo si está filmado con este buen gusto. Si bien la película no aporta nada revolucionario en su guión, ni va más allá de lo que su premisa plantea, la ejecución del relato es tan preciosista y delicada que es imposible no seguirla con goce.  

Una mujer fantásticaMarina Vidal (una estupenda Daniela Vega) vive un apasionado romance con el maduro Orlando. Tras una noche de amor en el apartamento de él, Orlando enferma súbitamente, y fallece una vez llegado al Hospital. Cuando quiera compartir con su familia los momentos de despedida, recibirá de su parte un desprecio y aislamiento similar al que la sociedad le brinda, dejándola sola en su lucha contra las mareas por ser aceptada y poder vivir como ella se siente. Una historia triste y desoladora de desprecio al diferente, lucha por integración y orgullosa defensa a ultranza de la propia personalidad. Una película que no se explaya en la escabrosidad, la carne, la vida entre tugurios o la sexualidad líquida, sino en un estudio de personaje (uno fuerte y seguro) y en el retrato de sus miedos, su sufrimiento y sus anhelos. Una película colorida, y formalmente elocuente, pero seca y carente de edulcorantes en el plano humano. Un relato que fluye con gran sentido del ritmo, apuntalando su tono contenido, sobrio y refinado con unas melodías escasas pero hermosas de Benjamín Echazarreta (sin olvidar un uso acertado de temas de archivo) y una estupenda fotografía de cromatismos contrastados de Mathew Herbert. La película no funcionaría igual sin la envolvente y certera elección de encuadres, casi todos con logradas pretensiones artísticas. Gracias a su sencillez narrativa y el clasicismo de su estructura (no ya de su forma) el filme logra con acierto apelar a todo el mundo, ideologías y orientaciones sexuales aparte. El filme logra atraparte en un estadio cuasi onírico de estampas seductoras y pasajes de humillación emocional, sin por ello perder credibilidad o resultar impostado. 

La película confirma, a cada paso que da, lo que un espectador informado por la sinopsis y sus tráilers esperaría de ella: Un relato sobre una mujer transexual denostada e ignorada por la sociedad en su lucha. Un relato de prejuicios amorosos y de lidiar con la pérdida. En lo que al tema se requiere, la película no sorprende en ninguna de las etapas de su desarrollo y se queda en un primer nivel algo superficial del problema de la identidad sexual. Todos aquellos personajes que no son Marina carecen de la profundidad o complejidad de ella, con la excepción de Orlando, quedándose en planos antagonistas secos. Si es por su cariz social por lo que la película es importante y popular, es en sus momentos de escapismo estético dónde mejor funciona, extrañándose la presencia de un guión más complejo para redondear la experiencia que su propuesta formal entabla. 

Elegante, poética, desalentadora y cautivadora, Una mujer fantástica no es cine transformador, ni sorpresivo, pero es cine poderoso con una voz propia y a seguir de ahora en adelante. 

  • Título: Una mujer fantástica
  • Dirección: Sebastián Lelio
  • Guión: Sebastián Lelio y Gonzalo Maza
  • Actores: Daniela Vega, Francisco Reyes, Luis Gnecco 
  • Dirección de Fotografía: Mathew Herbert
  • Música de: Benjamín Echazarreta
  • Estreno: 12 de octubre de 2017 
  • Duración: 104 minutos
  • Web Oficial: http://www.imdb.com/title/tt5639354/combined
  • Nota: 7,4/10

Comentarios

  1. HemosVisto

    Una cinta realmente sorprendente, con una interpretación de Daniela Vega abrumadora y una estética tan sencilla y directa que llega al fondo del corazón. Vi «una mujer fantástica» hace un par de semanas y me sorprendió por fuerza, por lucha y por calidad

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