Tren a Busan – Familia en la hecatombe

En 2017, Cine, Críticas por Néstor JuezDeja un comentario

Para seguidores de este blog será conocido que Bong Joon-Ho es uno de mis directores favoritos. Y él es sólo un ejemplo más del inmenso nivel que atesora el cine surcoreano desde que empezó el nuevo milenio. En el presente curso hemos tenido ya numerosos ejemplos, como las notables El gemido de Na Hong-Jin o La doncella de Park Chan-Wook. A falta de que nos lleguen otras, como la también muy reputada última obra de Kim Jee-Won, llega a nuestras pantallas en el apretado enero una de las obras más aplaudidas de Sitges: Tren a Busan, debut en imagen real de Yeon Sang-Ho tras varios proyectos de animación. Una propuesta que podía desanimar a propios y extraños, pues supone una incursión más en el agotadísimo género del cine de zombies. Sin embargo servidor no se caracteriza por prejuicios narrativos, y abrazo sin problema cualquier premisa narrativa, aún más viniendo de esta nación y con este buen boca a boca. Y que me aspen si no andaban en lo cierto. Nos encontramos no sólo ante la mejor película sobre muertos vivientes que servidor ha contemplado, sino ante una gran película que auna con armonía tensión, acción y pinceladas del melodrama más desolador, en un espectáculo cinematográfico apasionante.

train-to-busan-2016-1Seok-Woo es un ejecutivo divorciado, egoísta y solitario. El día del cumpleaños de su hija Su-an, con la que apenas comparte tiempo, fracasa regalándole algo que ya tenía. Ella le pide que vuelvan a Busan a ver a su madre, y él acepta. Pero cuando el tren de alta velocidad en el que ambos viajan cierra sus puertas, se planta la simiente de una temprana hecatombe. Un virus feroz se está extendiendo a gran velocidad por todo el país, y uno de los pasajeros está infectado. La infección se propagará en un caos de violencia y muerte, dónde los escasos supervivientes lucharán por su vida ante una horda de muertos vivientes ávidos de carne con caras conocidas. Una situación límite dónde la unión y el nexo familiar harán la fuerza. El relato prototípico del subgénero con el aliciente añadido de desarrollarse a modo de carrera de obstáculos dentro de las paredes de un tren, lo que al estilo de Rompenieves facilita alegorías sociales. Un cóctel que funciona por encima de cualquier expectativa gracias a la energía de la realización de Sang-Ho, en la que mediante secuencias de acción espectaculares y soprendentes en su desarrollo deja al espectador sin aliento. La fotografía de Lee Hyung-Deok asombra con planos generales y una concepción visual que plantea la acción en planos amplios para que todo se entienda debidamente. El guión sabe sacar el jugo al dispositivo inicial para que el argumento no se repita y siempre avanze durante 120 minutos, y gracias a la concisa pero acertada descripción de personajes nos implicamos de pleno en su tragedia. Los desconocidos precisarán de la confianza, cooperación y espíritu de superación para salir adelante y superar la pérdida de seres queridos que pueden tornar en enemigos, en una situación dónde los peores instintos de egoísmo y clasismo afloran en pos de la supervivencia.

El filme busca el impacto permanente, lo cual se logra mediante el efectismo en busca de escenas resultonas , estéticamente gozosas o emocionalmente aplastantes. Su vertiente lacrimógena, pese a estar bien forjada, se siente introducida en nuestra psique a puñetazos. La línea narrativa del padre y la hija sigue el cliché del desapego emocional y se desarrolla acorde a lo imaginable. Ni que decir que la actitud de un personaje antagonista, aunque posible en este contexto, chirría por su obvia y subrayada ejecución. Pero, en este caso concreto, son peajes en pos de un bien mayor, y el todo resultante es muy superior a la suma de sus partes.

Concluyendo, Tren a Busan no es sutil ni ofrece nada revolucionario a nivel narrativo, pero cual filme Joon-Honiano hace uso de la mezcla de géneros para lograr una experiencia orgásmica que supone el cúlmen del cine de zombies. 8/10

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