The Grandmaster – Revisión Kar-Waiana del Kung-Fu

En 2014, Cine, Críticas por Néstor JuezDeja un comentario

El maestro hongkonés Wong Kar-Wai, responsable de la icónica y rompedora Deseando amar decide en esta ocasión retratar la vida del legendario Ip Man, guerrero que domina plenamente las artes marciales y que entrenó a Bruce Lee. Pero, como no podía ser de otra manera, no nos ofrece un biopic al uso, sino un depurado y preciosista bombón audiovisual resultado de varios años de rodaje y miles de horas en la sala de edición muy centrada en las emociones y en el amor que comparte más con Deseando amar que con Hero.

Esto no quita que, sin embargo, las batallas sean, a gusto de quién suscribe estas líneas, los momentos más apasionantes de esta cinta (que por otra parte ve su ritmo perjudicado por ciertos rumbos que toma la narración), de una abundancia de planos de todo tipo pero idéntica belleza, manejando las aceleraciones con la cámara lenta (centrada sobre todo en la vibración del agua o la nieve tras los impactos) articulados con un montaje apabullante, en secuencias de una realización asombrosa que sin duda no hubiese sido posible sin días de rodaje y muchas horas de brutos, de las que obtener miles de planos útiles. Queda claro que debe haber tanto material restante que las versiones de edición podrían ser infinitas, y en este caso sobre todo comprendemos que una película realmente nunca se acaba.

Una vez más la estética es preponderante, y aparte de una hermosa escenografía y vestuarios, posibles gracias a un generoso presupuesto, cada plano, mayormente cortos, cuidan la composición y buscan una función estética más que narrativa. La meláncolica y sensorial música de Shigeru Umebayashi crea una vez más una atmósfera embriagadora, y de nuevo encontramos un amor no correspondido y un peculiar estilo narrativo lento, sensorial y meditativo, corroborado por una voz en off, elipsis temporales amplias y un uso de material de archivo que ralentiza el ritmo, al igual que un abanico de personajes cuya importancia varía a lo largo de la trama, de modo que el espectador duda en ocasiones a que hilo argumental atenerse, y cuáles tan sólo se esbozan.

A pesar de estas lacras, nos encontramos ante una película bella y reivindicable de fórmula ya no novedosa pero que podrá ganar en visionados futuros.

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