Sweet Country – Desiertos discriminatorios

En 2018, Cine, Críticas por Néstor JuezDeja un comentario

A pocos días de que llegue de manera prominente el verano, y a pocos días de que clausurase el último festival de Cannes, todavía siguen llegando a nuestra cartelera películas importantes de los festivales grandes del año pasado. En mayo está siendo el turno de las películas programadas en Venecia en 2017. Y a falta de contemplar los nuevos trabajos de Haigh o Pallaoro, y tras haber disfrutado de los filmes del certamen de Del Toro, McDonagh, Aronofsky, Clooney, Payne, Legrand, Doueiri, Kore-eda, Virzì, Wiseman o WeiWei, llegó el turno de descubrir en pase de prensa el filme que nos ocupa. Una película que también se proyectó en la Sección Oficial de la última Seminci, pero que me pilló fuera de combate. Hablamos del western australiano de temática racista Sweet Country, segunda película del realizador de ascendencia aborigen Warwick Thornton. Película de atractiva sinopsis y sugerente aspecto visual. Las críticas eran positivas, y no en vano recaló algunos galardones durante su recorrido por festivales. Por ello, no dudé en confirmar asistencia al pase tan pronto como pude. Y que duda cabe, saboree una buena película, pero considerando su recorrida, también decepcionante. El filme es bueno, e innegablemente elegante, así como lo suficientemente interesante como para merecer su visionado, pero está atado por un argumento típico. Nos implica en su drama y nos atrapa en el desarrollo rítmico de ciertas secuencias, pero esta belleza formal no oculta una narración monocorde y simplista. 

Australia, 1929. El aborigen Sam (Hamilton Morris) y su familia trabajan para el reverendo Fred (Sam Neill) en su rancho. Un día, reciben el encargo de ir a echar una mano con la cosecha del arisco Harry March. Tras una serie de incómodos sucesos de convivencia ruda y racista, Sam acabará disparando y asesinando a March, lo que devendrá en una huida de la justicia por los vastos parajes desérticos de la zona. Western bruto, indómito y hostil, violento, de hombres toscos y etnias oprimidas. Una película pausada y dramática, no exenta de poética, sobre el siempre recurrente tema del racismo. Una película que, acertadamente, rehuye cualquier glamour y dota a su historia de una pátina realista de suciedad y sordidez rural. Una película que acierta en su tono, y que brilla en su fotografía y manera de captar los hermosos escenarios naturales del filme. Y recursos cinematográficos atractivos, como el de usar imágenes de flashback o flashforward como planos recurso mudos. Buena música y, además, interpretaciones muy gratas, destacando la inexpresiva pero poderosa representación del Sam de Hamilton Morris. La película es intensa en su fisicidad y dureza, y realmente logra transmitir realismo en su épico juego del gato y ratón. En este fragmento de búsqueda el filme ofrece sus secuencias más intensas y logradas. Un western estilizado pero de alma clásica, que realmente brinda una experiencia honesta y sencilla, directa y sin edulcorantes. Y un acercamiento al género desde posiciones geográficas enriquecedoras a las que no estamos acostumbrados. 

Allí donde la puesta en escena y la estética y cromatismo con la que se captan los escenarios elevan el conjunto, la obviedad y perspectiva del argumento impiden que se alce plenamente.  Es una película plana y monótona, con personajes unidimensionales y una escasa variedad de emociones que produce en el espectador. El desarrollo argumental es bastante predecible, y si bien jamás nos aburre, tampoco nos extasía ni nos seduce de manera vigorosa. Es una película más que correcta, pero en un océano de propuestas muy similares a nivel temático apenas cuenta con su iconografía para destacar. Tanto las interpretaciones como el guión y la perspectiva se muestran faltas de ese punto de personalidad o frescura que hagan de esta película inolvidable. Es posible que aislada en el reencuentro la película gane, pero en el contexto superpoblado en el que nos llega, tan sólo logra ser una buena película. 

Hermosa, árida e impactante, Sweet Country es una película que no trasciende lo que su sinopsis da a entender, pero que filma su rutinaria trama con gusto y estilo. 

  • Título: Sweet Country
  • Dirección: Warwick Thornton
  • Guión: Steven McGregor y David Tranter
  • Actores: Hamilton Morris, Bryan Brown, Sam Neill, Thomas M. Wright, Anni Finsterer
  • Dirección de Fotografía: Dylan River y Warwick Thornton
  • Música de: Damien Lane
  • Estreno: 25 de mayo de 2018
  • Duración: 112 minutos
  • Web Oficial: http://www.wandafilms.com/site/sinopsis/sweet_country
  • Nota: 7,2/10

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