Sorry We missed you – Esclavismo repartidor

En 2019, Cine, Críticas por Néstor JuezDeja un comentario

El compactado y siempre provechoso octubre está llegando a su fin, pero todavía restan en él algunos títulos relevantes que llegar a nuestra cartelera. Como es de rigor en cada otoño, empiezan a desembarcar los primeros trabajos de la cosecha de Cannes, que procederá con su lenta llegada a lo largo de este curso. Nuestras múltiples y eficaces distribuidoras de cine de autor siguen haciendo su fundamental labor de preservar el idilio del público patrio con lo más granado del cine festivalero. Muchas de ellas tienen ya asociaciones prolongadas en el tiempo con grandes autores. Golem es una maestra en estas lides, habiendo distribuido en España la práctica integridad de la obra de realizadores como Bilge Ceylan, Kore-eda o Akin. Y en los últimos años, están fidelizando una audiencia contrastada y comprometida con los nuevos trabajos del veterano realizador inglés Ken Loach. Era por tanto cuestión de tiempo que nos trajeran su nuevo filme, cosa que han hecho bastante pronto. Esta es Sorry We missed you, con la que compitió una vez más en la Sección Oficial del último Festival de Cannes, así como en las Perlas del último Festival de San Sebastián, donde no pude encajarla. Uno de los realizadores más exitosos en la rivera gala, donde ha obtenido dos Palmas de Oro, la última por la anterior Yo, Daniel Blake. Película aquella que no me convenció demasiado, así como esta no gustó demasiado a algunos amigos críticos, pero cumplí con la obligada causa de cubrir un estreno importante en el planeta cine por la envergadura de su creador. Y aún encontrando una producción en la que pude valorar ciertas virtudes, esta me convenció aún menos. Desgracia y pesadumbre en el día a día de los esclavos de nuestro tiempo afrontado con crudeza e intensidad, pero algo manipuladora y aleccionadora a la hora de retratar su unidimensional universo. 

Ricky (Kris Hitchen) y Abby (Debbie Honeywood) son los padres de una familia humilde anegada por las deudas. Se abrirá ante Ricky una posibilidad de oro para repuntar económicamente: montar con su propia furgoneta su franquicia como repartidor de paquetes a domicilio (eso sí, subordinado a la autoridad de la empresa). Sin embargo, los abusivos horarios de ambos padres erosionarán progresivamente el clima familiar, en el que irá germinando un conflicto que no podrán subsanar debidamente. Un drama humano de las salvajes y subyugantes condiciones que los nuevos tiempos y herramientas imprimen a un mundo laboral carente de empatía. Película que revuelve e invita a reflexionar, que da lo que ofrece, es honesta mostrando sus cartas e intenciones y que abruma a nuestro aparato emocional sin reservas ni respiros. La película capta verdad, y es innegable que cumple una función encomiable. Frontalidad total en su retrato social, certero al mostrar las sombras de los nuevas soluciones mágicas de esta era digital. Merece nuestro aplauso el excelente trabajo de su reparto, entregado de pleno al desgarro de sus personajes. Tenemos la mirada íntegra de un cineasta, coherente consigo misma y ajena a malograrse por tendencias y circunstancias externas. Un cine clásico, desnudo y directo al estómago que cada vez se hace menos y que representa una variante del cine de autor que es adecuado preservar. Es iluso no reconocer que, a nivel emocional, la película presenta una estructura que logra que funcione sin fisuras para el gran público. 

Tenemos miseria y maltrato humano, pero nada más. Filmado, como ya esperábamos, en un simple lenguaje de planos medios y cobertura estándar. Y se nos presenta declamada, exclamado, en primer plano, de una manera ajena a cualquier sutileza. Todo lo que se nos presenta en el argumento cumple la función de que los personajes sufran, los problemas de nuestros días se manifiesten todos a la vez y el espectador se acongoje, entre compadecido y dado por aludido como parte del problema. Sus personajes, arcos dramáticos, relatos propios y envergadura narrativa del universo en que todo sucede queda relevado a un tercer plano frente al grito de la Porno-miseria. Relato del dolor que, si no bastaba con verlo y subrayarlo en escenas de progresión trágica de su tercer acto, se verbaliza en burdos diálogos fruto del trabajo de Laverty. Filme que gustará mucho y que conectará con los corazones de la audiencia, pero esas valoraciones se centrarán siempre en la eficacia de su única e insistente estrategia emocional, abandonando la consideración del resto de herramientas cinematográficas. 

Transparente, depresiva y directa, Sorry We missed you ofrece drama obrero sin sutileza ni matiz alguno que tan sólo hará las delicias de los admiradores más fieles de Loach. 

  • Título: Sorry We missed you
  • Dirección: Ken Loach
  • Guión: Paul Laverty
  • Actores: Kris Hitchen, Debbie Honeywood, Rhys Stone, Katie Proctor
  • Dirección de Fotografía: Robbie Ryan
  • Música: George Fenton
  • Estreno: 31 de octubre de 2019
  • Duración: 100 minutos
  • Web Oficial: http://www.golem.es/distribucion/peliculas/sorry-we-missed-you/
  • Nota: 6,2/10

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