Sólo las bestias – El pañuelo adúltero

En 2021, Cine, Críticas por Néstor Juez1 Comentario

Nos ponemos de nuevo en marcha con la cobertura mediática de los próximos estrenos, lo cual conlleva un temprano, inevitable e incluso deseado encuentro con el cine francés, que desembarca numeroso en diversas manifestaciones genéricas. El vecino francófono siempre ofrecerá producciones sabrosas que echarse a la boca, y sus trabajos de oficio e industria llegan a nuestras pantallas aunque sea con algo de demora. Propuestas que en su momento pasan algo desapercibidas pero con suficientes elementos atractivos para ir encontrando una vida comercial a largo plazo. Es este el caso de la película que hoy nos ocupa, una producción que se vio por primera vez en el pasado Festival de Venecia y tuvo una pequeña presencia en los pasados Premios César. Se trata del thriller Sólo las bestias, basada en la novela homónima. Dirigida por un realizador veterano y con un reparto de nombres contrastados. Un largo que parte con una jugosa premisa y en la que la considerable carencia de referencias e información juega a su favor. Confirmé pronto la asistencia al pase de prensa, inquieto ante lo que pudiera encontrarme y con las expectativas lo suficientemente calibradas como para no sufrir ninguna insatisfacción remarcable. Y si bien fui sorprendido y entretenido, no diría que se trata de un filme especialmente satisfactorio. Un ambicioso e intrigante mosaico de imágenes atractivas y constantes revelaciones, así como considerablemente zafio en su evolución narrativa y sensacionalista en su entramado tonal. Un largo más video-novela que propiamente filme. 

Francia, invierno. En las cercanías de una granja, aparece el cuerpo de una mujer. Días después, su coche aparece en una carretera cercana a otro pueblo. El granjero Michel pasa las horas pegado a su ordenador, su mujer mantiene un romance con un granjero arisco y la joven Marion queda prendada de la rica esposa Evelyne. Todos ellos están conectados por impredecibles vínculos a una tragedia devastadora. Un crisol entrecruzado de amoríos imposibles, casualidades y malentendidos. Un puzzle de piezas desordenadas y puntos de vista intercambiables. Montaña rusa de sorpresas con saltos temporales y tres subtramas engarzadas de manera sorprendente. Un filme que logra todo lo que se propone, sorprendiendo, impactando y atrapando al espectador en todo momento. Está producido con solvencia, circulando por diferentes y vistosas localizaciones y sacando el máximo partido a unos medios más modestos de lo que aparenta. La fotografía deja para el acerbo cinéfilo algunos planos de interés, y algunos intérpretes sacan el máximo partido al material del que disponen (Denis Menochet y Damien Bonnard). El filme logra casar todos los hilos del relato, y lo hace capturando por el camino genuinos momentos de tensión. Y como ya he establecido en críticas previas, agradezco mucho la presencia en filmes de perfiles y ecosistemas sociales poco habituales en la gran pantalla (cierta subtrama en Abidjan). 

Conforme pasamos a la tercera perspectiva y ampliamos el espectro de micro-historias, servidor no puede evitar tener la sensación de que el filme resultaría mucho más interesante continuando con el primer relato que optando por el mosaico poliédrico que finalmente es. Los tempos con los que todo se precipita y concluye va perdiendo paulatinamente la implicación emocional en pos del tremendismo, la suspicacia para adelantarse a los giros y sorpresas (al seguir patrones similares de construcción melodramática, la tarea resulta muy asequible) y la desgracia trágica al borde perpetuo de la verosimilitud. Resulta todo muy exagerado, truculento, muy enfocado en el recalco machacón del deseo sexual frustrado y la confusión y enredo tórrido. Un gusto en dejar vulnerables los instintos y pasiones más inconfesables de los seis personajes principales morboso e incluso incómodo. Es tan sólo una adaptación, un libro en imágenes. Una narración eminentemente literaria, en la que sus imágenes no ofrecen mayores lecturas. Largometraje correcto, sí, un tanto chabacano y alargado, simple en sus recompensas sensoriales. 

Enredada, fatalista y sexual, Sólo las bestias ofrece suficientes argumentos para entretener durante dos horas aunque sea a costa de especular con toda credibilidad. 

  • Título: Sólo las bestias/Seules les bêtes
  • Dirección: Dominik Moll
  • Guión: Gilles Marchand, Dominik Moll, basado en la novela de Colin Niel
  • Actores: Denis Menochet, Laure Calamy, Damien Bonnard, Nadia Tereszkiewicz, Bastien Bouillon
  • Dirección de Fotografía: Patrick Ghiringhelli
  • Música: Benedikt Schiefer
  • Estreno: 31 de julio de 2020
  • Duración: 117 minutos
  • Web Oficial: https://festival-films.com/solo-las-bestias/
  • Nota: 5,7/10

Comentarios

  1. Javier Sánchez

    Néstor acierta con el acorde y con la nota, moll por supuesto, y nos desmenuza una historia bestial de un gran cineasta más grave que muelle.

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