Presentación XIV Muestra Syfy: Múltiple – Los límites de la psique

En 2017, Cine, Críticas, Eventos, Festivales y Muestras, Muestra Syfy por Néstor JuezDeja un comentario

Se avecina el mes de marzo, y con él, una de las citas favoritas del cinéfilo madrileño: la ya veterana Muestra Syfy de Cine Fantástico (por segundo año consecutivo en el cine Palacio de la prensa). Y cómo viene siendo costumbre, el equipo de comunicación de NBC Universal escogió la última semana de enero para presentar la muestra con un evento de probado éxito en temporadas pasadas: presentar el cartel, anunciar un puñado de los títulos de la futura programación y preestrenar un título de género muy esperado. Si en 2015 fue la sobrevalorada Babadook, y en 2016 la también decepcionante La bruja, este año fue Múltiple, la última película del otrora venerado M.Night Shyamalan, que ya recuperó parte del crédito exageradamente perdido con la estimable La visita. Una película inquietante de premisa abierta a infinidad de posibilidades y que ya desde el póster garantiza una historia plagada de giros a ocultar en conversaciones ante el que no la visiona. Y me gratifica afirmar que eligieron la, hasta el momento, mejor película de presentación. Pese a tratarse de una película efectista y excesiva, sin duda saturante en su verborrea y carga psicológica, es una de las mejores obras de su director, y un estupendo estudio de personajes filmado con gusto, manejo excelente de la tensión y desarrollo inteligente del guión. 

split-anya-taylor-joy-betty-buckley-jessica-sulaLa introvertida y solitaria Casey (una Anna Taylor Joy inquietantemente retraída) es invitada al cumpleaños de una compañera de clase. Cuando el padre de la homenajeada se dispone a llevarlas a casa en coche, son secuestradas por un hombre calvo (un soberbio James McAvoy)  que las encerrará en una celda de un compleja subterránea. Pronto comprenderán que n0 hay escapatoria, y que su captor es un sujeto muy particular: es el paciente más especial de la doctora Karen Fletcher (una incisiva Betty Buckley), un caso único de trastorno de identidad disociativo: 23 personalidades diferentes habitan en el cuerpo de Kevin luchando entre ellas por salir a la luz, en un ecosistema prácticamente insostenible. Una película de intriga y tensión, adentrada en el thriller psicológico. Un misterio de capas entrelazadas que indaga en la psique y sus incógnitas. Una película producida de nuevo por la modesta Blumhouse Pictures y ejecutada con presteza técnica, con una realización simétrica y medida que encuadra el espacio con acierto y usa el foco para excelentes efectos dramáticos (la fotografía corre a cargo de Mike Gioulakis, que hizo un soberbio trabajo en la excelsa Te sigue), y la estresante música de West Dylan-Thompson crea un clima malsano de creciente temor. Pero si algo destaca son las interpretaciones de Casey, muchacha con turbio pasado que hábilmente se desengrana a lo largo del filme, y sobre todo un Kevin (o, cómo le denominan los medios, La horda) descrito con ingenio, cuyas sesiones psiquiátricas se hallan entre lo mejor del filme (en el cual el encierro de las muchachas queda en un segundo plano, reducido a poco menos que un dispositivo de iniciación del relato). La capacidad del cerebro de Kevin para albergar 23 personalidades distintas y contrarias en una psique (la cual puede provocar sorprendentes transformaciones físicas dependiendo de las cualidades de cada identidad, que pueden tener tamaños o alergias diferentes) nos seduce, en una exhibición gestual de McAvoy. Unas identidades que se agrupan por caracteres y pueden seguir estrategias de engaño y manipulación con respecto a las otras. Kevin (sólo enunciando el nombre completo aflora el ser primigenio a la luz) es un enemigo, en primera instancia, para sí mismo.

La película es efectista, y sin duda menos densa de lo que pueda parecer. Su verborrea psicológica carga a la audiencia en algunas escenas, y lo excesivo de la propuesta hace inevitable que abandonemos la proyección con dolor de cabeza. Si bien la película mantiene la coherencia con sus propios preceptos, las habilidades físicas de la vigésimocuarta personalidad, manifestadas en toda su expresión en un ruidoso clímax (al que sigue un desenlace estupendo que conecta narrativamente con otra obra previa del hindú), chocan con el espectador en tanto rompen con la verosimilitud mucho más que cualquier otra escena previa. Y como en otras películas del otrora llamado nuevo Spielberg, el resto de personajes irritan de pura idiocia. Todo ello pormenores que quedan disimulados por la vasta potencia del caso de Kevin (y de Dennis, Patricia, Hedwig y compañía)

Múltiple aposta por el ruido y la sensación de asombro para fascinar, en un ejercicio que se apoya en su estructura para tapar sus agujeros, y ofrece un relato psicológico trepidante y reflexivo que nos hace desear volver a ver pronto a Kevin. 8/10

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