Maratón casera al estilo Syfy – Pretensión, delirio y fracaso Schwarzeneggeriano

En 2016, Cine, Críticas, Zarzuela por Néstor JuezDeja un comentario

Se conoce que tres días seguidos viendo cinco películas al día no fue suficiente paliza para un servidor, por lo que el 23 de Abril de 2016 decidí repetir la experiencia Syfy en mi humilde morada con amigos y refrescos. Fue un visionado de cinco películas que arrancó a las 17:30 de la tarde y se demoró hasta las 02:15 de la madrugada. La programación fue totalmente acorde a una Muestra Syfy, tanto por las películas escogidas como las muy medidas horas de proyección de cada una. Un abanico de propuestas muy variadas, de diferentes géneros, estilos y nacionalidades. Cuatro se proyectaron en el último Sitges, y la restante en el Sitges de 2013. Faltó alguna propuesta de terror puro al uso, y bien es cierto que un cambio de programación en busca de la heterogeneidad hizo que se cayera Turbo Kid, pero ya habrá tiempo para abordarla. Todo sirvió como una gran excusa para dar salida a unas películas que encontraba interesantes o llamativas cuyas características les diferenciaban de la cotidianidad cinematográfica y las hacía idóneas para ver en este contexto, pues jamás llegarán al cine ni me atraerán para verlas en soledad por separado. 

Empezamos la tarde con la holandesa Schneider vs Bax, del realizador Alex Van Warmerdam, responsable de la estupenda Borgman. Sin ninguna duda, la mejor película del día. Una hierática película cuyo humor negro reside en la pasividad de sus actantes y las dificultades absurdas que pone le vida cotidiana a cualquier actividad que se pretenda. Schneider, asesino profesional, es contratado por teléfono para matar al escritor Bax, que vive solo en una casa en el pantano. Por el camino diversos impedimentos le harán retrasar su cometido, y pronto averiguaremos que Bax, al cual visita su perturbada hija, no es quién dice ser. Filme de sencilla pero elegante realización (sustentada en travellings laterales) que se apoya en un fino humor negro de personajes cotidianos, torpes e inexpresivos, manteniéndote en tensión constante cuando realmente nunca llega a suceder nada. Su interesante guión implica relaciones familiares torcidas, pasados turbios y el procedimiento meticuloso de unos asesinos que matan sin pasión y sin correr riesgos. Un pantanal holandés lleno de moscas y fango sirve de inmejorable escenario para esta intriga de la nada con fuego cruzado entre demasiados actores inesperados.  7/10

En la segunda sesión, de costumbre la que más se atraganta, asistimos al desastre de la jornada: la película de zombis Maggie. Schwarzenneger es un padre abnegado que cuida de una hija infectada (Abigail Breslin de Pequeña Miss Sunshine) en proceso de transformarse en zombie en un mundo desolado. Una propuesta que sonaba interesante, y que por su reparto parecía entrañar un filme de terror con toques de acción ligera. Nada más lejos de la realidad, pues el engaño es total cuando asistimos a un drama intimista con pretensiones dramáticas. Pero pésimamente escrito, pobremente filmado y ridículamente filmado. Durante una larga hora y media asistimos a un dolorido padre que expresa su pesar con dos gestos faciales, y una hija en proceso de zombificación cuya única cooperación con la complicada situación que comportándose como una cretina adolescente enfadada. La acción es casi inexistente, y los no muertos pírricos. Ningún intérprete se salva de la quema, y el filme apenas se sostiene por su factura visual, cuya irregular colorimetría ofrece algún plano hermoso. El único gran error de la programación. 3/10

Tras un cambio de habitación, vimos a las 21:30 El extraño color de las lágrimas de tu cuerpo, la nueva película de los directores de la curiosa Amér. Una propuesta pretenciosa y poco accesible, pero muy interesante. De nuevo asistimos a un homenaje contemporáneo al giallo que aboga por una narrativa experimental y difusa y reposa su fuerza en una propuesta visual reiterativa pero impactante: un baño sensorial de sonidos inquietantes (gemidos, cremalleras, cuero, cuchillos, rasguños, aullidos) y primerísimos planos, estructurados en secuencias de raudo montaje con colores saturados y brevísimos travellings. La película, que narra las pesquisas de un hombre que investiga en un hermoso hotel la desaparición de mujeres presuntamente asesinadas, en un puzzle deconstruido de ideas (doble nivel de la casa, con una segunda pared bajo la primera, nombre de mujer, asesinar desde dentro de uno mismo) y momentos estéticos puramente videocliperos. Una propuesta pretenciosa y complicada, inclusive demodé, pero magnética y llena de formalismos interesantes. 6/10

En la sesión de máxima audiencia tuvimos una película que, al igual que la estimable La cabina en el bosque, parodiaba las películas de terror de amigos de acampada, en esta ocasión con un marcado toque retro: Las últimas supervivientes. Una joven asiste con unos amigos a una doble sesión, con motivo del aniversario, de un dítpico ochentero nefasto de películas de terror protagonizadas por su madre, fallecida hace tres años. Pero tras un inesperado accidente en la sala de cine, el grupo de jóvenes se verán atrapados dentro de la sangrienta película, de la que deberán usar sus conocimientos de la historia para salir de ahí con vida. Esta comedia explota como eficaz baza cómica el metalenguaje, jugando con la comicidad de los noventa minutos de metraje, los intertítulos y créditos insertados en la realidad, el cambio de color de los flashbacks  y lo absurdos que resultan muchos mecanismos del terror cuando los vives, principalmente la idiotez de sus personajes y sus líneas, escritas por deleznables guionistas. Pero más allá de la comparativa entre ambos grupos de personajes (los protagonistas y los que forman parte del filme en el que están atrapados) y del conflicto emocional del reencuentro entre la protagonista y esa chica de la ficción interpretada por su madre cuando era joven, el filme, muy tontorrón, acaba siendo tan cutre como el tipo de cine que parodia, dónde cada intento de profundizar en sus personajes, que sólo son algo menos idiotas que los ficticios, es aburrido y pobre. Filme divertido con planos contrastados de color, pero poco más. 5/10

Y concluimos de madrugada con la mayor excentricidad de la jornada, una de las seis producciones que estrenó Sion Sono en 2015: Tag. Mitsuko, una introvertida escolar, va cambiando de vida y de identidad por accidente cada vez que una masacre inesperada acontece en la que se encuentra. Un filme excéntrico, filmado con dinámicas tomas aéreas. Una película que tiene en su locura su mayor virtud en su absoluta locura, y que gana enteros con sus inesperados estallidos de violencia, tan extrema como desenfada. Cada vez que indagamos en los personajes (escolares con faldas cortas perversamente filmadas con ángulos bajos) y sus relaciones el interés decae. Las causas físicas del argumento y el misterio que envuelven los extraños sucesos por los que pasa Mitsuko se van destapando hasta concluir con un desenlace sorprendente. La perversión de múltiples elementos visuales de las escenas de acción pueden asquear al espectador de a pie (sin olvidarnos de escatologías y desagradables referencias sexuales), pero la peculiaridad de la propuesta y de su exposición de la violencia tan inusual hacen de esta una película irregular pero muy interesante, producto difícil de encontrar y que solo podría haber sido producido en el país del Sol naciente por una mente desequilibrada como la del carismático Sono. 6/10

En definitiva, una tarde intensa pero divertida y en buena compañía, en la que disfrutamos de cines muy variados, a través de propuestas que difícilmente visitaría en otras circunstancias. Tan solo la deleznable Maggie no cumplió las expectativas, y mi programación se mostró acertada a grandes rasgos, con películas interesantes y con elementos muy peculiares o llamativos. Pronto buscaré una nueva ocasión para repetirla.

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