Magnolia – El dolor del amor

En 2012, Cine, Críticas por Néstor JuezDeja un comentario

En la década de los 90 emergió en territorio estadounidense uno de los mayores talentos del panorama cinematográfico de los últimos años : Paul Thomas Anderson, que tras sorprender al mundo con la redonda Boogie nights se superó a sí mismo con la colosal película que a continuación analizaré, Magnolia.

En el valle californiano de San Fernando diez personajes viven un día más de sus respectivas vidas. Sus historias parecen no tener nada que ver entre sí, pero en realidad todas están relacionadas (todos los personajes son amantes, hijos o conocidos de otro) y por muy diferentes que sean tienen algo en común: ninguno ha encontrado la felicidad, y sufren desesperadamente, sobre todo por amor .El personaje de Julianne Moore descubre en los últimos días de su marido, personaje interpretado por Jason Robards, qué está enamorada de él y es incapaz de perdonarse a sí misma por lo mala que ha sido con él , así como el presentador del longevo programa “What do Kids now” Jimmy Gator que al padecer de un cáncer se arrepiente terriblemente de haber sido infiel a su mujer , así como intenta conseguir el perdón de su hija, que traumatizada por cierta cosa que su padre le hizo en la infancia se refugia en la droga y se siente incapaz de volver a amar a algún hombre, por mucho que se le presenten ocasiones tan buenas como la cita con el bondadoso pero descontento policía interpretado por John C. Reilly. El personaje de Tom Cruise, hijo del de Robards, vive despechado por el horrible trato que este dio a su madre y por ello le rechaza y organiza una nueva vida con otro nombre, pero al seguir queriéndole por mucho que se niegue a reconocerlo se forja una personalidad exitosa a través de sus libros y seminarios machistas sobre cómo ligar sin atenerte a a nada más, emulando así su figura. Pero el éxito mediático destruye a la persona , tal cómo le ocurre a Taylor , que sufre en sus carnes como su condición de cerebrito le condena a ser expuesto como un bicho raro en el programa de Gator, el cual destruye a los chicos para siempre cómo se aprecia en el personaje de William H. Macy.

En primer lugar, se aprecia una crítica clara a la sociedad estadounidense al estilo Sam Mendes , pues aunque los personajes de la cinta sean ricos, vivan en buenas casas y representen idóneamente el prototipo ideal de vida en América, son infelices y su absoluta libertad les ha llevado a perderse como personas y a tomar decisiones que a la postre les hacen sufrir. Pero ante todo esta película es un prodigio del montaje, dónde se abusa de espectaculares planos secuencia rodados a un alto ritmo con excelencia técnica y se alternan escenas de las siete líneas argumentales abiertas al mismo tiempo de manera arbitraria, mostrando un buen dominio del cambio de ritmo en consonancia con la intensidad dramática que se quiera transmitir en ese momento. Además la cinta ofrece a un plantel actoral de lujo, y además consigue que todos y cada uno de ellos den lo mejor de sí mismos a sus personajes (entre ellos se encuentra Philip Seymour Hoffman , el mejor actor de la actualidad) , destacando a Tom Cruise, que entre una filmografía plagada de actuaciones lamentables ofrece a la sorprendida audiencia no ya una buena interpretación, sino uno de los personajes más memorables de la década de los 90. El uso de la banda sonora es también muy eficaz, pues contribuye a crear el significado específico de cada momento de la película. Y, cómo no, destacar el excelente guión, que a pesar de sus múltiples matices y su complejidad narrativa se sigue a la perfección.

Si pudiéramos destacar algún defecto es que el ritmo decae en algunos momentos del filme, y las tres horas de metraje se notan. Tras un inicio dubitativo se logra una segunda hora demoledora, concisa y fascinante , para posteriormente decaer en un epílogo que, aunque sin duda sea uno de los más ingeniosos e inesperados de la Historia del Cine, rompe con la profundidad que había logrado conferir a la película.

Con todo , nos encontramos ante una de las mejores películas de los últimos treinta años , y sin duda ante la obra magna de la muy valiosa filmografía de Anderson.

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