La profesora de piano – Depresión derrotada

En 2020, Cine, Críticas por Néstor JuezDeja un comentario

Tras años de espera y vacío, estaba llamada a llegar a salas la segunda película de un realizador que fascinó al mundo del cine con su debut. Madavenue nos la hacía llegar tras haberse visto con anterioridad en la Seminci. Sin embargo, las nefastas e impredecibles consecuencias del histórico momento en el que nos encontramos la han afectado de lleno. Ya pude visionarla hará unas semanas, gracias a un pase de prensa una semana previa a su estreno original. Pero el cierre de las salas de cine por la crisis del Coronavirus ha dejado esta película en el limbo, por lo tanto ignoro cuando podréis leer estas palabras. Estas corresponden a la crítica de la alemana La profesora de piano, segunda obra de Jan-Ole Gerster siete años después de su aplaudida Oh Boy!. Película que no vi en su día y recuperé a colación del visionado de esta. Las reseñas a las que acogerse eran escasas, pero la información de la que disponíamos era suficiente para augurar un filme interesante. Mi acceso al pase de prensa fue accidentado, pero tuvo lugar pese a todo. Recomiendo, una vez concluida, esta atractiva película, a la que conviene acudir con las expectativas adecuadas y conocimiento de causa de a qué atenerse. Una película dura y seca de maduro trasfondo y elegantes formas fílmicos, pero un tanto simple en historia y elementos. Una película diseñada para crecer en tu interior cuando abandonas la sala. 

Día gris en Berlín, Lara Jenkins amanece en su sesenta cumpleaños. Antes de tomar a cabo una acción irreversible, descubre que su hijo Viktor da un concierto esta noche. Decidida a acudir, invita durante el día a sus diversos conocidos a que la acompañen, en una jornada impredecible que ofrecerá luz para salir del túnel. Un seco y estilizado retrato de la depresión. Drama sobre la castración emocional del mundo de la música clásica y el rencor gangrenado de una familia rota. Una amarga y fina reflexión sobre los juguetes rotos y las peores consecuencias de una presión y exigencia mal enfocada. Como ya ocurría en su primera película, Gerster se exhibe en un filme muy bien realizado, extremadamente cuidado en sus encuadres y su estética. Sobrio y elegante tanto en su presentación y regio tono como en la elección de su clásica banda sonora. Pero lo que más cautiva de la película es la hondura de su retrato psicológico, y este es posible gracias al buen hacer de su reparto, en especial de una estupenda Corinna Harfouch. Siempre nos hará falta más ejercicios de condensación narrativa como este, capaz de comprimir en 80 minutos de metraje décadas de resentimiento familiar, depresión, soledad, castrante exigencia y frustración por no estar a la altura. Lara sólo se puede realizar musicalmente a través de Viktor, él cual por muy virtuoso que pueda ser sólo se sentirá realizado con la aprobación de su madre. Un fino relato de juguetes rotos y heridas y orgullos incapaces de cerrarse que ofrece mucho juego para la reflexión. Es una pena que el momento histórico vaya a enterrar aún mas esta película, pues su propuesta tiene la sensibilidad necesaria para merecer nuestra atención. 

Película desnuda pero también reservada en acciones, diálogo y personajes, lo cual la hará árida para muchos espectadores. Es una película sucinta en sucesos, se desarrolla a un ritmo parsimonioso y con lenguajes corporales inexpresivos, de modo que es fácil no conectar con la propuesta y quedarse fuera desde instancias primeras. El cripticismo de algunas instancias, por la frialdad de la ejecución, pueden desembocar en una sensación de aleatoriedad de cara al espectador. Lara resulta tan antipática que no siempre es sencillo comprender y aceptar su conflicto interior. Una película extremadamente regular en todas su facetas, pero que nunca llega a fascinar en ninguna de ellas. 

Amarga, sobria y lírica, La profesora de piano dejará desconcertado al que no acepte su parquedad, pero inquietará al resto con su rico mundo psicológico. 

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