El hombre que mató a Don Quijote – Hidalgo cíclico

En 2018, Cine, Críticas por Néstor JuezDeja un comentario

Tras una semana de festival, volvemos a nuestra cobertura habitual de estrenos. Y aún en estos desolados días veraniegos, la cartelera siempre esconde alguna sorpresa o elemento de interés. En esta ocasión, hablamos de uno de los proyectos malditos más conocidos de los últimos veinte años. Una película que su director intentó filmar a finales de los 90 y que sólo ahora ha podido concluir, tras múltiples intentos y todo tipo de problemas meteorológicos, económicos o legales. Filme que, además, supone un nuevo y siempre agradecido reencuentro con un creador único. Hablamos de El hombre que mató Don Quijote, obra más personal del incombustible e incorregible ex-Monty Phyton Terry Gilliam. Padre de la estupenda Brazil y responsable de no pocos filmes de interés durante las últimas tres décadas. Y considerando la mítica y leyenda que rodea a este proyecto, plasmada en el documental Perdidos en la Mancha, es imposible que la noticia de que el filme era al fin una realidad no captase la atención de cualquier cinéfilo. Se pudo ver por vez primera en el último Festival de Cannes, y es bien cierto que las críticas que recibieron no fueron muy positivas. Pero el reparto, el aspecto visual, el espíritu que transmitía y su propia naturaleza caótica me hacían presagiar que sería mejor tomarse esta negatividad con cautela. Por eso mismo, acudimos a los Cines Renoir al poco de su estreno en buena compañía, dispuestos a disfrutar sin prejuicios. Y el visionado, si bien fue una experiencia difícil de predecir, confirmó por completo mis sospechas. No estamos hablando ni mucho menos de una gran película, pero sí de una altamente interesante y apasionada que ni por asomo merece el odio que está recibiendo. Es un filme largo, de guión revirado y subtramas mal definidas y tonos inconsistentes, pero también una película divertida, creativa, honesta y tierna, que culturalmente supone un proyecto único que merecía ver la luz del sol.

Nos hallamos en la soleada España, dónde el elegante y talentoso realizador publicitario Toby Grisoni (Adam Driver) se afana por sacar adelante un spot publicitario centrado en la figura del Quijote. Figura que siempre le ha obsesionado, pues hace diez años filmó en esa misma zona su primera película, un proyecto muy modesto: El hombre que mató a Don Quijote. Pronto averiguará que la película afectó a los involucrados y cambió su vida durante estos años, sobre todo en el caso del anciano zapatero Javier (un excelente Jonathan Pryce), quién realmente se cree el caballero de la triste figura y desea correrse aventuras de caballería con Toby, al que toma por su escudero Sancho. Aventura cómica surrealista que homenajea la obra de Cervantes y reflexiona, de nuevo, sobre el delirio, la imaginación y la alucinación. Una película de constantes juegos de espejos entre la obra literaria, filme, realidad y realidad alucinada de nuestros dos protagonistas. Una película de rica iconografía, que brilla por su diseño de producción y creatividad visual. Su reparto heterogéneo está lleno de caras conocidas, dónde brillan sus dos protagonistas, Pryce ante todo. Nos atrapa la hermosa y efectiva banda sonora de Roque Baños. Y en todo momento, aunque sea rozando la vergüenza, la película es divertida. Nunca se detiene, y jamás pierde nuestro interés. Y tan sólo por lo ameno que es su visionado, debemos defenderla. 

El filme es una comedia de aventuras marcadamente surrealista y excesiva, siendo algunos de sus excesos los más evidentes defectos del filme. Múltiples momentos son chuscos y bochornosos, y hay subtramas directamente fallidas como el romance de Toby con la mujer (Olga Kurylenko) del productor (Skarsgård) o las tensiones con el mafioso ruso (Mollà) que lastran el excesivo desenlace en su castillo (que, sin embargo, presenta emotivas escenas, que conducen a un satisfactorio final). El filme es demasiado largo para lo que debería ser y para lo que su ritmo exige (el cual no es homogéneo), y el empeño de usar todo el rato objetivos angulares hacen flaco favor a la realización del filme, cuyo presupuesto moderado provoca que ciertas escenas con efectos visuales se vean pobres. El filme comienza de lujo, llega a los primeros 40 minutos con buen paso, y concluye a lo alto. Pero durante la ruta divaga, perdiendo su potencia en retruécanos innecesarios. 

Hilarante, melancólica y alucinatoria, El hombre que mató a Don Quijote es una película irregular, pero única y entrañable, de una personalidad y vitalidad difíciles de emular. 

  • Título: El hombre que mató a Don Quijote/The man who killed Don Quixote
  • Dirección: Terry Gilliam
  • Guión: Terry Gilliam y Tony Grisoni, inspirado en la novela de Miguel de Cervantes
  • Actores: Adam Driver, Jonathan Pryce, Joana Ribeiro, Stellan Skarsgård, Jordi Mollà
  • Dirección de Fotografía: Nicola Pecorini
  • Música de: Roque Baños
  • Estreno: 1 de junio de 2018
  • Duración: 133 minutos
  • Web Oficial: http://www.warnerbros.es/el-hombre-que-mato-don-quijote
  • Nota: 6,8/10

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