Hobo with a shotgun – Humor a través del absurdo

En 2012, Cine, Críticas por Néstor JuezDeja un comentario

Tras el proyecto «Grindhouse» , a través del cual los buenos amigos Robert Rodríguez y Quentin Tarantino quisieron homenajear el cine «exploitation» de serie b de los años 70 mediante una doble sesión compuesta por dos películas, «Planet terror» y «Death proof», dirigidas por Rodríguez y Tarantino respectivamente. De este proyecto surgieron una serie de falsos tráilers que durante estos años están siendo transformados en largometrajes. El primero fue «Machete», tráiler de Rodríguez que el mismo convirtió en largometraje en el 2010 con Danny Trejo como protagonista. Ahora le llega el turno a «Hobo with a shotgun», trailer amateur ganador de un concurso de promoción de «Grindhouse» que Jason Eisener ha logrado transformar en una de las sorpresas de la pasada temporada. Si buscaba hacer pasar una hora y media de goze y diversión descerebrada, sin duda lo ha conseguido.

Este largometraje es también un descarado homenaje al cine de los 80, patente en la banda sonora escogida, un acertado conjunto de temas con sintetizador, hasta la elección de colores (ese technicolor que dota a la realidad del filme de un tono chillón cercano al cómic) y la tipografía amarilla de los créditos iniciales. Sin duda no hay novedad en la propuesta formal, pero queda demostrado que esta estética sigue siendo viable hoy en día, y a pesar de los pocos medios de la cinta logra una alta calidad en el aspecto técnico (reprobables son sin embargo algunos efectos sonoros, que aunque buscan reforzar la idea del absurdo y la exageración siguen sin estar logrados) y logra el regocijo de los esteticistas de la imagen. La trama es también típica, pues incontables son las películas del anti-heróe que ante la jungla de caos y destrucción en la que se encuentra (Scum Town recuerda a Sin city, dónde la policía está comprada y sanguinarios señores del crimen controlan la ciudad, representados en este caso por el histriónico Drake y sus sádicos hijos Slick e Ivan) que decide tomarse la justicia por su mano, viéndose la influencia del código de honor de los samuráis trasladado a una situación similar en violencia a la actualidad (también apreciamos este detalle en el personaje del conductor de «Drive») , genialmente interpretado por el experimentado actor Rutger Hauer, cuya interpretación del idealista vagabundo , una de las mejores de toda su carrera, supone el mayor atractivo de la cinta (tanto el monólogo del oso como el de los bebés son memorables) , que contrasta enormemente con las dotes interpretativas del resto del reparto (tal cómo el personaje de Drake, qué en su afán de lograr un villano excéntrico en la línea del Joker de Heath Ledger resulta ferozmente sobreactuado) , probablemente otro de los defectos de la cinta.

Por lo demás, dejo claro que para encontrar el sentido a esta historia de superación y cruzada contra los crueles y disfrutarla en plenitud es imprescindible no tomarsela en serio, pues debe de entenderse como una comedia «gore», en la cuál se hace humor mediante la representación de un escenario exagerado dónde todas las barbaridades son posibles, las cabezas de las personas explotan con un disparo de escopeta , un patín se convierte en arma letal a cierta velocidad y los mafiosos controlan el cotarro sin un trabajo definido y montan espectáculos gladiadóricos a plena luz como si tal cosa. Si se entiende esta película cómo un drama y se observa la violencia como si nos encontraramos ante una historia que tiene lugar en nuestra realidad, la película es directamente horrorosa y no cabe más que horrorizar de la raza humana y buscar el suicidio como salida de nuestra realidad social. Pero me cuesta creer que se pueda visionar así , pues el gore de la cinta (muy logrado y eficaz, pues consigue la constante sorpresa del espectador y transmite con éxito esa atmósfera de locura y desenfreno que deriva del humor despreocupado que los realizadores buscaban en la realización) es tan esperpéntico y brutal que su credibilidad se cae por sí sola.

Es por eso que la cinta adquiere sentido si la observamos como comedia. Pues desde esa perspectiva garantizo al espectador que experimentará una de las proyecciones más entretenidas de los últimos meses, que logra que sigas la trama com imterés durante la totalidad del metraje, posible gracias a la poca predicibilidad de los sucesos (momento clímax el de la aparición de la «Plaga», que sin duda darían para una película por sí solos ) y la empatía hacia Hobo, Abby y su peculiar historia de amor. Nos encontramos ante lo mejor que nos podía ofrecer un producto de estas características.

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