Ghost in the shell – La necesidad de un pasado

En 2017, Cine, Críticas por Néstor JuezDeja un comentario

Gracias a Paramount Films pude asistir a un pase de prensa en los gloriosos Cines Proyecciones de la primera adaptación norteamericana de imagen real del ya mítico manga de Masamune Shirow, popular gracias a su excelente adaptación al cine de animación llevada a cabo por Mamoru Oshii hace ya veintidós años: Ghost in the shell. Una adaptación occidental de una de las series asiáticas más reconocidas del cyberpunk, precursora notable de Matrix. Ya desde el momento de la elección de una occidental para el papel de una heroína protagonista levantaba una gran polémica alrededor de una película que, seamos honestos, iba a ser recibida con dureza y duro escrutinio fuese la que fuese. Por tanto era de esperar que no se hayan creado grandes expectativas alrededor de este producto, que no en vano ha embargado mi opinión hasta apenas unos días antes del estreno nacional. Sin embargo, servidor, desde la neutralidad que da no ser fan acérrimo de la fuente original, acudí al pase agradecido y ansioso, con ganas de disfrutar, pues los materiales promocionales no tenían mal aspecto. Y debo afirmar que, pese a sus más que evidentes problemos, disfruté de un filme apreciable y ameno. Pues si bien es cierto que su vacío uso iconográfico y errada estructura argumental lo reducen a mero entretenimiento ligero, este está ejecutado con la solvencia necesaria para garantizarnos un buen rato en la sala de cine. 

En una metrópoli asiática de un futuro utópico en el que los implantes cibernéticos están al orden del día, la Mayor (una siempre excelente Scarlett Johansson) es el primer caso con éxito de implante de cerebro humano en cuerpo netamente sintético. Encomendada por los mandatorios cirujanos que la crearon (una Juliette Binoche a la que sorprende encontrar en ambientes tan ajenos) a dirigir la Sección 9, una célula de seguridad encargada de proteger a la ciudadanía de los hackers y criminales cibernéticos. Cuando siguen los pasos de un temible cibercriminal cuyos secuaces atentan contra grandes personalidades de Hanka Robotics, Mayor descubrirá en el proceso información reveladora sobre su pasado , haciéndola cuestionarse su identidad y el fin que se esperaba de ella, y los medios utilizados para lograr ese fin, cuando se la creó y se la dispuso como agente del orden. Un thriller de acción y ciencia ficción inspirado en un anime de alta carga filosófica que reflexiona sobre las diferencias entre hombre y androide y los dilemas éticos que se forman sobre la conciencia de los mismos. Una distopía futurista cuyos dilemas son, en esta era de la información, más contemporáneos que nunca. De inicio, cabe aplaudir que Rupert Sanders y el equipo creativo de la película, aún respetando mucho el espíritu y aspecto de la obra original (desde el diseño de los sets hasta las sonoridades de una sugerente banda sonora de Clint Mansell y Lorne Balfe), no se limita a ser una copia, sino que opta por descartar la carga filosófica y reflexiva, más densa de lidiar en un metraje reducido para una amplia audiencia de todas las edades, y desarrolla una trama de investigación y cine criminal con toques tecnológicos muy ameno de seguir, bellamente fotografiado por Jess Hall y aderezado con espectaculares escenas de acción, como la que abre el filme. Y gracias al competente hacer de Binoche, Takeshi Kitano, Michael Pitt y, sobre todo, una imponente Johannson, logra que nos impliquemos emocionalmente con sus personajes. El ritmo no decae, y es fácil seguir el inmersivo relato de identidades difusas con mucho interés, uno de los valores más apreciables que puede conseguir una película. 

Si la iconografía futurista de esta megalópolis plagada de hologramas gigantes fascinaba en los 80 o 90, en nuestros días agrada a la retina pero se muestra carente del impacto o de la carga textual que presentara otrora, tal vez algo trasnochado en su planteamiento de respetuoso homenaje, algo Gilliamizado. Una vez producido el primer punto de giro, la inversión de los roles del villano y las nuevas facciones dentro de Hanka y la sección provocan una marcada pérdida de interés del espectador, que asiste a un esquema de guión ya conocido, que concluye en este caso en un paupérrimo clímax. Pero sobre todo, dónde Oshii y Shirow daban productos ricos a nivel textual, esta película ofrece poco calado para la reflexión en los días posteriores, siendo un pasatiempo de digestión rápida y sencilla. 

Concluyendo, Ghost in the shell no alcanza las cotas conceptuales o visuales de su venerada predecesora animada, pero tampoco lo intenta, y aún sin lograr el nivel que apunta en sus primeros minutos ofrece un entretenimiento espectacular, inteligente y vistoso. 6/10

Pueden escuchar una opinión más desenfadada en La guarida del necio

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