El imperio de las sombras – Desconfianza y patria

En 2017, Cine, Críticas por Néstor JuezDeja un comentario

Es sabido por el cinéfilo activo del Siglo XXI que Corea del Sur ostenta una de las cinematografías más potentes de nuestros días. Si filmografías como las de Bong Joon-Ho o Kim Ki-Duk no son prueba suficiente de ello, el curso 2016-2017 lo está probando de manera cristalina. Si El gemido fue muy remarcable, La doncella fue sensacional. Si aquello era insuficiente, Tren a Busan nos dejó boquiabiertos. Y, recién estrenada, la última película del veterano Kim-Jee Won es probablemente la mejor película de este extraordinario cuarteto. Cine bélico histórico, El imperio de las sombras pone la mirada en unos días de espías y traiciones de mucha importancia histórica (y trascendencia política vigente) un tanto ignorados en occidente. Y es una pena que la diferencia cultural lastre el recorrido comercial de esta película, pues es una película plagada de espectaculares escenas de acción, una lectura muy fácil y una intriga construida de manera muy sutil. 

the-age-of-shadowsEstamos en Corea, durante la ocupación japonesa de los años 20, y el coronel de policía Lee-Jung Chool (un siempre excelente Song Kang-Ho, omnipresente en el cine coreano) recibe de los altos mandos japoneses, acompañado en su cacería por el feroz Hashimoto, la misión de infiltrarse entre los miembros más importantes de la resistencia coreana para revelar sus planes y ubicación. Tras entablar amistad con Kim Woo-Jin (el figurín Gong Yoo, protagonista de Tren a Busan), mano derecha del líder Che-Suan, y convertirse en un apoyo de confianza en su estrategia de introducir explosivos desde Shanghai. Los topos abundan en ambos bandos, y ninguno podremos confiar plenamente en Jung-Chool, que se debatirá entre su posición social, sus amistades y su sentimiento nacional de coreano. Una película de personas ocultas, planes secretos, reuniones y tejemanejes, dónde el bien mayor y la causa moral auspicia las muertes individuales y las actividades vandálicas en pos de la libertad. Una película más sobre los despiadados métodos de dominación japonesa. Una intriga pausada de reuniones ocultas y amistades dudosas, con grandes secciones de historia que engranan espectaculares tiroteos. En sus estremecedoras escenas de acción, realizadas con maestría por Jee-Won y fotografiada con iluminación trémula y expectante por Kim Ji-Wong, se coreografían rápidamente con variados tiros de cámara y montaje frenético que dejan al espectador sin aliento. El tono narrativo, elegante, pausado y acompañado de escasas pero envolventes melodías de Mowg mantienen al espectador expectante, que nunca sabe que esperar de sus personajes, interpretados con acierto. Jung-Chool, incluso cuando se muestra partícipe a muerte de la causa de la resistencia, que le afecta en tanto origen y en tanto atañe a sus amigos más cercanos. Y hasta el último momento, cuando la resistencia parece derrotada, se recuperará con fuerza, siempre que la causa salga adelante pese a las bajas que sufran por el camino. Es cine cocido a fuego lento, pero que recompensa holgadamente al resumir su relato. 

El filme abusa de un dilatado metraje, y su exceso de personajes pueden confundir al espectador, aún más cuando algunos profesan lealtad al bando que no aparenta. El ritmo lento se siente pesado en algunos momentos del desarrollo, y el conjunto habría sido mucho más estimulante con un puñado más de estallidos de violencia. Tras un último giro y empujón emocional a la historia en su tercer acto, el cierre se siente pálido, pese a narrar desde el respeto y dejar respirar a sus afectados personajes. Pero las elecciones emocionales del filme sorprenden por su detallismo tras la violencia y el encierro de los beligerantes, apostando por un derrotismo que en último lugar deja resquicio para la esperanza y la lucha por el ideal. 

Superproducción de visionado denso pero accesible para el espectador medio, El imperio de las sombras aúna con excelencia la acción, la historia y el espionaje, y suma un peliculón que debemos luchar por sacar del ostracismo. 8/10

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