El caballero oscuro: la leyenda renace – Pirotecnia vacua

En 2012, Cine, Críticas por Néstor JuezDeja un comentario

Tras lo mucho que elevó el listón la notable «El caballero oscuro», servidor tuvo sensaciones encontradas cuando supo de la existencia de una tercera parte del Batman de Nolan: Por un lado me dio mala espina, pues me pareció que el final de «El caballero…» era muy cerrado y no había más que decir, además de no agradarme la idea de «cerrar la trilogía» ya que prefiero pensar en «El caballero…» como un producto único debido a que considero «Batman begins» una película fallida.

Pero, por otro lado, si tenemos en cuenta la calidad de «El caballero…» cabia esperar una buena película, aún más después de conocer la buena acogida que estaba recibiendo. Nada más lejos de la realidad. La película no sólo resultó un mamotreto excesivo en todos los aspectos y tremendamente irregular, sino una de las mayores decepciones cinéfilas de mi vida, si no la mayor. Habiendo visto esta y la también insípida «Origen» le quitó mucha consideración a Christopher Nolan.

Ningún personaje ya conocido sufre ninguna evolución, más allá de la absurda transformación de Wayne en barbudo eremita cojo y su moralista retorno y retiro. De las nuevas adquisiciones , cabe destacar el inesperado pero ridículo giro de guión que atañe a Miranda Tate, el peor personaje de lejos, y el buen hacer de Anne Hathaway como la nueva Catwoman, el único con profundidad y desarrollo y probablemente lo menos malo de la cinta.

El guión, confuso y sin sentido. El metraje, innecesariamente largo (si ya pecaba de ello «El caballero…» aquí cuesta discernir que merece ser salvado) y tedioso en su intento de mantener la tensión machaconamente en todo momento. Las frases, obvias y redundantes, cargadas de moralina barata en sintonía con la demagogía que empapa el filme (deplorable escena la de los discursos comunistas de Bane, villano que no deja de parecer un cachas agresivo con un pulpo en la cara), que dan la desagradable sensación de estar ante un producto que trata a sus consumidores como si fueran idiotas. Batman, razón se ser de estas películas, aparece en escena en contadas ocasiones. Se retoman ideas argumentales ya fallidas en «Batman Begins» como la de la nefasta Liga de las sombras, y la tornan aún más desastrosa con la novedad de la torre del destierro que, aún siendo un lugar temible del que los mejores guerreros no lograron escapar, se encuentra habitada por ancianos que filosofan obviedades.

La fotografía es estupenda y la banda sonora muy hábil, y Nolan vuelve a demostrar una tremenda facilidad para estructurar acción trepidante. Es por ello que resulta una lástima observar como tan buenos medios sólo son usados para crear pirotecnia y ruido ( en contraste con su predecesora, aquí sólo la escena inicial del rapto del avión es recordable, dentro de una anodina y cansina sucesión de tiroteos, manidas persecuciones de coches y explosión de bomba como broche final incluido), un sabroso envoltorio sin contenido alguno.

Este es un claro ejemplo de malgasto de potencial, y de lo importante que es dirigir bien las cosas. Nolan contaba con un elenco fantástico y unos medios deslumbrantes, y en lugar de ofrecer lo que fácilmente podría haber sido una gran película nos da un gran timo.

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