Dogville – Ninguno sómos culpables ni inocentes

En 2012, Cine, Críticas por Néstor JuezDeja un comentario

Tras el visionado de Melancolía y, ahora, Dogville, me queda claro que el danés Lars Von trier es un grandísimo director, sin duda uno de los mayores creadores de la actualidad. Sin embargo, también me queda claro que su cine, aunque de indudable calidad, es altamente perjudicial para el espíritu.

La historia de Dogville nos es narrada con genialidad técnica: el pueblo en el que se desarrolla la acción no es tal, sino un escenario plano sobre el cuál se encuentran dibujados el contorno de los edificios, el nombre del habitante del mismo e incluso el perro. Sin embargo, el narrador (un filosófico e insensibilizado ante el drama John Hurt, que narra sin emitir juicios de valor) y los actores (un reparto compuesto por secundarios de lujo, entre ellos Lauren Bacall, Paul Bettany o Patricia Clarkson) interactúan con el escenario cómo si este fuera efectivamente un pueblo, respetando la intimidad que provocan las falsas paredes y llamando a una puerta que no está pero suena. Además , la película está rodada con cámara de mano, logrando una imagen neorrealista que confiere sordidez a la cinta, y la banda sonora se compone de fragmentos del Carmina Burana de Vivaldi y melodías de Bach, que junto con el enfoque del narrador crean un contraste con la crudeza de la historia, la cuál queda cómo «cotidianizada».

Grace (Nicole Kidman) huye de la policía y da con sus pasos en Dogville, un remoto pueblecito perdido en las montañas. Sus habitantes se ofrecen agradecidos a esconderlo, y durante un tiempo la aceptan cómo una de los suyos. Pero más y más coches vienen a investigar, de modo que los habitantes empiezan a ponerse nerviosos. Grace parece peligrosa, y es tal el riesgo que corren resguardándola que ella debe ofrecer algunos «servicios» a cambio. Durante las próximas dos horas de metraje todos los habitantes de Dogville hacen a Grace presa de sus burlas , sometiéndola a todo tipo de vejaciones con extrema crueldad, hasta que deciden entregarla, momento en el cual la historia adquirirá un desenlace inesperado…

Muchas son las reflexiones éticas y morales que ofrece la película (discursos, conversaciones…), y muy profesional es el trabajo de todos los miembros envueltos en la producción de la película, pero si algo desmerece de esta interesante y reflexiva experiencia es que básicamente lo que has hecho durante tres horas es sufrir, y a la larga experimentar estas sensaciones es contraproducente.

Es por ello que concluyo que nos encontramos ante una gran película, pero no deja de ser fruto de una mente perturbada. Sin embargo el Festival de Cannes se equivocó al considerar a Lars Von Trier persona non grataPues todo profesional debe ser objetivo, y por buena o mala que sea la opinión popular del Von Trier persona, todo cinéfilo valora al Von Trier profesional.

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