D’A Film Festival de Barcelona 2020 1 – Un blanco, blanco día, Little Joe y Dwelling in the Fuchun Mountains

En 2020, Críticas sosegadas, DA Film Festival, Eventos, Festivales y Muestras, Lo que te DA tu madre, Podcast, Vídeos por Néstor JuezDeja un comentario

Si bien mi ejercicio del 2019 fue rico en cobertura de festivales en diversos formatos, todavía hay varios festivales de relevancia a los que deseo asistir. Un deseo que se iba a ver irremisiblemente truncado en este 2020, por esta crítica e inesperada pandemia global que nos está tocando vivir. Sin embargo, las tecnologías y el buen hacer del VOD están posibilitando disfrutar en casa de experiencias festivaleras. Para abrir boca con estas campañas de cine online, lo hacía por vez primera con un festival ansiado y hasta el momento ausente en esta web: El Festival de Cine de autor D’A de Barcelona, que es el primer festival español en 2020 que ni se cancela ni se pospone: se celebrará en sus fechas originales, del 1 al 10 de Mayo, de manera online, a través de la bendita Filmin. Servidor verá durante estos días tantos filmes como le sea posible, y compartiré mis impresiones sobre lo visionado en formato audiovisual, sonoro y, por supuesto, también por escrito a través de la web. Esta es la primera de varias entradas que os llegarán en los próximos días. Comencemos. 

Viernes 1 de mayo

Abrí la jornada con un nuevo documental de un director veterano por el que tengo un gran aprecio, integrada en la sección Direccions: Nomad: In the footsteps of Bruce Chatwin, dirigida por Werner Herzog y presentada en los Festivales de Telluride o Gijón. El reputado escritor Bruce Chatwin murió de sida en 1989. En vida, contrajo una profunda amistad con Werner, que no en vano adaptó parte de su obra al cine. Décadas después, a modo de sentido homenaje, Herzog emprende un épico viaje fílmico por lugares trascendentales de la vida de Chatwin, en los rincones mas recónditos del globo. A través de ellos, Herzog encontrará múltiples conexiones con su propia filmografía. Un nuevo documental interesantísimo del alemán, rico a nivel cultural y sociológico. Un amplio retrato de lugares mágicas, sociedades fuera de su tiempo, viajes espirituales y pasiones indómitas por desentrañar los misterios de la naturaleza humana. Un mosaico poliédrico de la intensa vida de un escritor de arrebatadora personalidad lleno de poesía y de cine, espejo constante de las propias películas de Herzog. Digna es siempre de mención su habilidad natural para imbuir a sus largometrajes de lirismo, trascendencia y asombro primigenio. Con una naturalidad y productividad extrema, anega el documental de imágenes espectaculares, gracias al exotismo de los paisajes del relato. Todo ello realzado con una excelsa banda sonora. Es su documental más lúcido en más de una década, pero también un trabajo con la estructura rutinaria de entrevistas, recursos e imágenes de archivo. Algunas secuencias resultan confusas, y a veces nos entra la duda de si realmente Werner está hablando de sí mismo en lugar de Chatwin. Un documental a todas luces interesante, que hará las delicias de los seguidores del maestro. 7,3/10 

A continuación la emprendí con otra película comprendida en la sección Direccions, la elegida como película de inauguración del festival y nuevo trabajo de un director que venía de encandilarme con su trabajo previo: Chambre 212, dirigida por Christophe Honoré y presentada en la Un certain regard del Festival de Cannes de 2019. La madura y atractiva Maria emprende una amarga discusión con su marido, que concluye con una despedida tras 20 años de relación. Refugiada en la habitación 212 de un hotel cercano, se verá sumida en un profundo laberinto de recuerdos, ensoñaciones y cuestiones sobre todo aquello que pudo haber sido. Un elegante y apasionado largometraje de seductor dispositivo. Un viaje romántico y melancólico a través del sueño y la memoria puesto en escena con sorprendente frescura. Una película realizada con viveza, creatividad y buen gusto, jugando con distintos tamaños de plano, movimientos de cámara y puntos de vista. Notable labor del reparto, y hechizantes elecciones musicales en la banda sonora. Pero no es esta sobriedad en la facha ni este gusto en la ejecución lo que la hacen una buena película, sino su original narración: esta habitación 212 es una habitación mental, donde toman forma física las imágenes mentales, viendo así a un mismo personaje a distintas edades compartiendo espacio y diálogo. Y no nos olvidemos tampoco de sus guiños meta-cinematográficos. Con todo, es una buena película que habría sido un enorme cortometraje, pues la propuesta pierde frescura y ritmo conforme se pierde la sorpresa y las situaciones se repiten. No obstante, queda recomendada desde aquí. 7,0/10

Sábado 2 de mayo

Comencé el día a mediados de la tarde con mi primer visionado de la sección Talents, con una ópera prima británica: Nocturnal, dirigida por Nathalie Biancheri y presentada en el pasado Festival de Londres. Pete es un hombre rudo y solitario que pasa sus grises días en la húmeda costa de una humilde población británica. Después de varias escarceos frugales, entablará una intensa relación con Laure, una desencantada estudiante más joven que él. Esta obsesión creciente les conducirá hacia un callejón sin salida, cuando tengan que confrontarla con un nexo impredecible. Un romance atípico, una historia desnuda y naturalista de gentes humildes y brutas de la costa inglesa. Una película triste, seca y tensa, de dolor acumulado y reservado. Filme rodado en formato cuadrado y en planos cerrados en unos personajes que son el foco total de la historia, llevados a buen puerto gracias a sus intérpretes. Una película de un poderío dramático que no vemos venir y con un giro de guión que nos sorprende e implica más al llegar a la mitad. Sin embargo, hablamos de una película tibia, algo inane, que remueve un poco pero transmite ante todo indiferencia. Ni está filmada con especial interés, ni nos implicamos demasiado con sus antipáticos personajes y sus cotidianas relaciones. Drama que no nos invade con un realismo particularmente candente, y que cierra en un punto indefinido. Filme correcto, óptimo, pero que no ofrece nada que hayan ofrecido antes tantos otros dramas de manera más lúcida. 6,2/10

Avanzada la noche hinqué el diente en una de las películas de más dilatada duración del festival, encuadrada en la sección de nuevos realizadores Talents: Dwelling in the Fuchun mountains, dirigida por Gu Xiaogang y presentada en la Semana de la crítica del último Cannes. Una numerosa familia se reúne para festejar por todo lo alto el 70 cumpleaños de su abuela. Cuando la matriarca sufra un ataque de demencia, surgirán las tensiones emocionales y rencillas económicas entre los hijos, entre viviendas en la ciudad de Fuyang, a la orilla del río Fuchun. Un largo y pausado viaje espiritual por meses de tensa convivencia entre miembros de familia en un paisaje urbano y natural en transformación. Una narración que exige paciencia, pero recompensa sensorialmente al espectador dispuesto a aceptar el desafío. Una película de esencia social y espíritu documentalista y naturalista que capta en cámara la belleza oculta e insondable mundo interior del escenario que les rodea. Película de familias subyugadas por los procesos de industrialización que, sin embargo, aporta una visión optimista y un final abierto esperanzador. Un largometraje que a un servidor le embriaga por su excelsa realización: encuadres desbordantes, largas tomas laterales, cuidadas panorámicas o tomas circulares, ángulos lejanos, planos secuencia de extensa duración e incuestionable dificultad técnica. Bien es cierto que este portento en la puesta en escena no será suficiente para enganchar a muchos espectadores, que se encontrarán perdidos en muchas instancias y encontrarán complicado desarrollar una conexión emocional con los personajes. Sin duda un filme lento y no muy accesible, pero que servidor disfrutó mucho más de lo que esperaba. Espero con interés su continuación. 7,5/10

Domingo 3 de mayo

El domingo hice un ciclo a distancia con mis muchachos cinéfilos. La primera era una de las películas más esperadas del festival, también en Talents: Un blanco, blanco día, obra del islandés Hlynur Palmason presentada en la Semana de la crítica de Cannes. Días nublados y de tiempo hostil en remotos parajes islandeses. Ingimundur, un veterano y recio policía retirado, se afana preparando una casa para la familia de su hija. En duelo por la pérdida de su mujer en desafortunadas consecuencias, decidirá indagar en sus pertenencias, avivando sospechas e instigándole a iniciar una vengativa investigación autodidacta. Una personalísima, rompedora y potente reflexión sobre el duelo. Un thriller con sus formas y códigos propios, una vendetta impredecible pero embriagadora y absorbente. Un ejercicio inquietante de contenida y siniestra atmósfera poblada por personajes atractivos, en especial un extraordinario protagonista notablemente interpretado. Una historia atractiva, humana y visceral, fino retrato de la fuerza destructora de una ira que no siempre podemos controlar. La puesta en escena es a su vez notable y heterogénea: inesperados y desconcertantes diálogos con lo proyectado en televisiones, secuencias de montaje raudas de los restos del accidente o del paso del tiempo alrededor de la casa en arreglo, una excelsa secuencia de una piedra cayendo al mar…realzado con un uso intermitente de melodías disonantes de cuerdas que aumentan la tensión. Arranca despacio, pero va atrapando en su in crescendo emocional, momento en el cual ya apoyamos sin fisuras a Ingimundur, por cuestionables que puedan ser sus actos animales. 7,8/10 

A continuación sería el turno de un filme italiano, una ópera prima integrada en Talents: Nevia, dirigida por Nunzia De Stefano, producida por Matteo Garrone y presentada en la sección Orizzonti del último Festival de Venecia. Nevia, de 17 años, malvive en Ponticelli con su abuela, su tío y su hermana pequeña, a la que educa como si de una segunda madre se tratase. Se rebela contra la precariedad que le rodea, y reniega del rol que tendrá que asumir en este ecosistema patriarcal. Sin embargo, la impactante llegada de un circo a la ciudad alumbrará un foco de luz en la vida de Nevia. Película costumbrista, naturalista. Historia que juega la baza de la sencillez, que pone el foco en una tragedia que deben superar tantas y tantas mujeres en ambientes precarios alrededor del globo. Un día a día en una familia disfuncional enteramente apoyado en una Nevia que, eso sí, es un gran personaje. Pero poco hay más allá digno de mención o de rescate. Es una película extremadamente escasa e insuficiente. No tiene elementos creativos de valía en su puesta en escena, ni ningún tempo narrativo al extender su narración a lo largo de un metraje que se siente muy excesivo, ni desarrollo de personajes con entidad, ni desarrollo argumental sugerente y desafiante. Es una película sencilla que, en ese manto, se conformo con muy poco. Un ejemplo el suyo que estoy dispuesto a seguir en su honor, no dedicándole por tanto ni una línea más en hablar de ella. 5,5/10 

Y se cerró el ciclo con una película china, integrada en la sección Direccions: Saturday fiction, de Lou Ye, presentada por primera vez en la Sección Oficial del último Festival de Venecia. 1941, nos hallamos en una Shanghai confinada por los japoneses. Una popular actriz llega a la ciudad para integrarse en una obra de teatro dirigida por un antiguo amor. Sin embargo, colabora en secreto con una red de espionaje aliada, y jugará un papel determinante al descubrir el ataque japonés a Pearl Harbour una semana antes de que suceda. Elegante y pasional relato de espionaje de sabor y atmósfera clásica. Ejercicio de intachable dirección artística y cuidado Blanco y negro, que sirve de vehículo de lucimiento para una siempre imponente Gong Li. Un relato romántico y de gratos toques tórridos, de espíritu y temática teatral y pausada y regia atmósfera. Un fluir narrativo que muta sorpresivamente, derivando de una primera hora tranquila a una media hora final explosiva. Atractiva propuesta que no acaba de seducir, en tanto se muestra siempre un tanto artificioso. Cuesta engancharse durante 100 minutos desconcertantes a nivel rítmicos y confusos de argumento. Tampoco soy un gran aficionado del estilo de realización, que opta por una constante cámara en mano en tomas largas cerradas en los personajes que resultan ocasionalmente mareantes. Sabrosa película, pero con muchas menos frutos de lo que su potencial permitía augurar. 6,6/10

Lunes 4 de mayo

El lunes empezó con una sesión matinal, mi primera película de la sección Transicions: la argentina Las buenas intenciones, dirigida por Ana García Blaya y presentada en el Festival de Toronto en la sección Nuevos directores del Festival de San Sebastián.  Comienzan los 90 en una muy habitada Buenos Aires en la que los precios de los alquileres son impagables. Amanda y sus hermanos pequeños viven a caballo entre las casas de su madre y de su padre, el despreocupado y disfrutón Gustavo. Pero cuando al novia de la madre le surja una oportunidad laboral en Paraguay, el inestable equilibrio fraternal se desmoronará. Un dramedia tierno y sentido, que pone la mirada en las cosas sencillas y los pequeños detalles. Un ecosistema familiar retratado con sencillez, cercanía, honestidad y carisma. Una de esas películas capaces de capturar la esencia de lo real con los mínimos elementos, y de causar emociones hasta en los espectadores más cínicos. Divierte sin buscar la caricatura, preocupa sin sobrecargar el drama, implica y logra nuestra simpatía hacia los personajes sin hacerlos histriónicos ni sobrecargados. Personas normales, incluso simples, y conflictos cotidianos. Un filme que integra con acierto las texturas de la cámara de vídeo casero en la narrativa general, creando dialécticas orgánicas que transmiten un espíritu generacional con una claridad meridiana. Su uso de la música rockera es también una figura fundamental para edificar el tono cálido y cariñoso del filme. No os negaré que es un filme que está lejos de entusiasmarme, en el que ninguna de sus facetas me parece excepcional y cuyo ligero tono ayudará a que me acabe olvidando de ella. Pero siendo objetivos, que la película es una producción muy compacta y llena de virtudes. 6,7/10

Por la noche vimos la película de permanencia más breve en el festival, ya que se habilitó en Filmin el domingo 3 y se retiró el martes 5: Little Joe, dirigida por Jessica Haussner (a la que también se le dedica una retrospectiva en este festival con algunas de sus películas previas) y presentada en la Sección Oficial de Cannes 2019, dónde se hizo con el premio a la Mejor Actriz. Alice trabaja como eficiente criadora de flores en una sofisticada empresa científica que busca revolucionarios avances terapéuticos a través de sus flores. Ha jugado un papel fundamental en la creación del mayor éxito de la compañía: Little Joe, una flor llamada a inducir a la felicidad a sus dueños. Sin embargo, pronto averiguará que su polen no ejerce los efectos esperados. Un gélido, aséptico y simétrico acercamiento al cine de género. Una estilizada y desasosegante versión del clásico relato de la ciencia ficción de la suplantación de las emociones y la insensibilización progresiva de unos humanos devenidos en carcasas de felicidad y sentimientos postizos. Una versión de Los ladrones de cuerpos de diseño de interiores, aprobada por Ikea. Una perturbadora y malsana cinta de manipulación psicológica filmada con un estilo de realización deslumbrante: los encuadres simétricos, los travellings pausados hacia dentro y hacia fuera, las tomas circulares, los lentísimas acercamientos a las conversaciones hasta que perdemos a los personajes a ambos lados del plano…por no mencionar sus preciosos y saturados colores y su excelsa banda sonora Kabuki para establecer la intriga. La forma es, como se va evidenciando, más que el fondo, en una película de premisa y pistoletazo muy potente y desarrollo algo plano y predecible. No acaba de profundizar en exceso en ninguno de los temas que plantea, y algunas de las escenas durante la parte de conflicto (mucho menos sugerente e hipnótica que sus grandes preliminares) son un tanto burdas. Pese a ello, una buena y muy recomendable película que sin duda me llevaré de la cosecha de este festival.  7,3/10 

Un inicio extremadamente prometedor del que se va destapando como un gran festival y que nos permite esperar la que sin duda será una semana de buen y apasionante cine. Estaremos en pie de guerra para seguiros informando en próximas entradas.

He hablado de algunas de ellas con mis amigos Jorge Fernández-Mayoralas de Cine y sé feliz, Sofía Pérez Delgado de La Película del día y Luis Suñer de Videodromo en los dos primeros episodios de nuestro podcast Lo que te D’A tu madre. Disfrutadlos. 

Episodio 1: Christophe Honoré, Gu Xiaogang, Nathalie Biancheri y Mamen Díaz

Episodio 2: Jessica Haussner, Hlynur Palmason y Lou Ye

Analicé el festival en vivo en estos vídeos, centésimo décimo sexto y centésimo décimo séptimo de mi extensa serie de Críticas sosegadas. Que os guste.

 

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