Canaan – Dolores de mujer

En 2012, Cine, Críticas por Néstor JuezDeja un comentario

Hace ya treinta años que Irán se ha establecido cómo una de las grandes potencias cinematográficas, y múltiples son los directores que consolidan sus carreras con uno o dos títulos, pero de indudable calidad, demostrando que hay vida más allá de Kiarostami. Esta película, del director Mani Haghighi, es un ejemplo perfecto de la consistencia de este cine.

Mina lleva 10 años casada con Morteza, ingeniero pudiente que le hah dado sus bienes materiales y le ha permitido vivir cómo ama de casa (que en el pasado la instruyó antes de que ella abandonase los estudios, que pretende retomar tras el divorcio), y ha decidido divorciarse. Unas semanas antes de la cita en los juzgados descubre para su desgracia que está embarazada. Sabiendo la posibilidad de reunificar la pareja que el niño ofrecería, decide abortar. Sin embargo, la llegada imprevista de su inestable hermana mayor (que partió al extranjero huyendo de la guerra y vive destrozada entre brotes suicidas por el dolor de la muerte y su hijo) y la muerte de la madre Morteza desestabilizan las citas médicas, y una serie de sucesos llevaran a Mina a replantearse su decisión

«Canaan» es un drama intenso, sobrio y lento (puede que ahí radique su mayor defecto, pues a pesar de durar tan sólo 100 minutos se hace larga), y presenta un guión con matices e impredecible. Las interpretaciones satisfacen por su credibilidad (todos los personajes son empatizables, resaltando al ex-compañero y ex-amante de Mina que sirve de grato contraste cómico), así cómo resalta la calidad del équipo técnico a la hora de lograr un filme visualmente realista. La cinta también hace gala de un perfecto manejo de la tensión, que se refleja en ese par de planos secuencias del piso de Mina que acaban en el balcón abierto y nos hacen creer que Azar se ha suicidado para a continuación sacarnos del error. En cuanto a la estética cabe destacar la hermosa fotografía, acertada en su elección de colores, y el uso de una hermosa banda sonora en determinados momentos cómo  intesificador del drama.

Cómo es costumbre en el cine periférico la crítica social está patente. En este caso resulta observar cómo en un ambiente muy moderno y occidentalizado (otro dato negativo, ya que la ciudad ha sufrido tantos cambios tras la guerra que ni sus propios nativos, cómo Azar, la reconocen) la libertad e igualdad de la mujer sigue estando en  entredicho, pues aquella que mejor nivel de vida ha logrado ha sacrificado sus aspiraciones atándose a un matrimonio que, si abandona, se queda sin nada, y embarazada se plantea un porvenir desalentador. Del mismo modo ambas hermanas sufren en soledad, pues Azar se ha quedado sola para sufrir la muerte de su hijo y sólo ella ha cuidado de los familiares fallecidos en sus últimos momentos. Y , sin profundizar demasiado, nos encontramos de nuevo con la polémica del aborto, aún más inseguro en esos ambientes.

Sencilla y poca pretenciosa pero real y sensible, «Canaan» es una obra de provechoso visionado y considerable valía.

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