Anomalisa – Ingeniosidad interrumpida

En 2016, Cine, Críticas por Néstor JuezDeja un comentario

El inclasificable guionista, devenido realizador también en la última década, Charlie Kaufman, dirige siete años después su segunda película una rareza llena de humor negra y filmada con la laboriosísima técnica de la animación stop-motion. Haciendo un peculiar uso de las características narrativas que la animación le ofrece, presenciamos una historia emotiva sobre las dificultades de las relaciones humanas y las depresiones anímicas del individuo que nos adentra en la psique de su amargado protagonista con una dirección artística maravillosa y un guión afilado y conmovedor en su absoluta cercanía a la cotidianidad del espectador, pero que lamentablemente no culmina en un producto redondo, ya que la obra no sabe como concluir y queda como una película a medias, que deja al espectador con una sensación agridulce.

Michael es un escritor de libros de atención al cliente. Dormirá una noche en un aséptico hotel de Cincinatti, donde ha viajado para dar una conferencia. Preso en una intenso tedio e infelicidad, conoce esa misma noche a una chica llamada Lisa, cuya particular forma de ser se le presentará como el único rayo de luz en un océano de aburrimiento, rutina, artificialidad y personas anodinas e intercambiables. Sin embargo, el hechizo se esfumará tras una noche de pasión. La melodiosa voz y pura personalidad de Lisa tomarán las mecánicas y grises formas de las superficiales personas intercambiables de su sórdida existencia de apariencia. Un océano de individualidades difusas y egos frustrados, disueltos en la jungla de la sociedad. Y aunque en un primer vistazo puede parecer que es un guión que bien sería resuelto con una película en imagen real menos laboriosa de producir, los conceptos de enajenación y uniformidad en el entorno de Michael se transmiten mejor con estos muñecos, en una hábil decisión de dotar a todos los personajes, con la excepción de Michael y Lisa, de la misma cara y misma voz grave de hombre.

Es una lástima que una vez transcurrida la primera hora de metraje la película, que originalmente partía de un guión de 40 minutos, no sabe como concluir, y a los ochenta minutos se resuelve abruptamente con un cierre apresurado, que no corresponde con el ritmo narrativo de la primera parte. Tras una escena onírica de eficaz comicidad, poco sucede tras la errada conferencia y el retorno a su triste hogar. El desarrollo es razonable y esperable, pero sin duda sabe a poco tras una apasionante noche de diálogos, discusiones, copas y sexo (sin duda una de las mejores escenas de sexo jamás filmadas en animación), aderezado con brillantes gags sobre eslogans estereotipados que se les dice a los turistas sobre la ciudad en la que visitan. Inmejorable su escenificación de una hiperrealista habitación de hotel.

Personalísima y muy divertida, Anomalisa es una propuesta muy interesante, pero igualmente insatisfactoria con respecto a sus propios estándares de calidad, pues es un filme a medias. 8/10

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