72º Festival de Cannes – Pintura, despedidas y delatores

En 2019, Cannes, Críticas sosegadas, Eventos, Festivales y Muestras, Vídeos por Néstor JuezDeja un comentario

Servidor es enormemente afortunado en muchas cosas de su vida, pero sobre todo en mis andanzas en el mundo de la crítica cinematográfica. Este año, por vez primera y de la manera más azarosa, inesperada y tardía, cubrí durante sus últimos tres días la edición del 2019 del Festival de Cannes. 

Jueves 23 de Mayo

Tras el primer madrugón infame de las 06:00 de la mañana, hice cola en la sala Soixantième para una segunda proyección a las 08:30 en Les seances de lendemain de una competidora de la Sección Oficial: la francesa Roubaix, une lumière, del heterogéneo realizador Arnaud Desplechin. Nos situamos en la ciudad de Roubaix, en la noche de navidad. Daoud (Excelente Roschdy Zem) efectúa una rutinaria patrulla policial. 

Conforme acabó la primera, corrí a los Cinemas Arcades para una de las proyecciones especiales para los muchachos de 3 days in Cannes a las 11:30 de otra película de la Sección Oficial:  Le jeune Ahmed, nuevo trabajo de los muy queridos en Cannes Hermanos Dardenne. Ahmed tiene 13 años, tiene una fe profesa e irreprimible hacia el Islam, y lleva a cabo en su día a día sus enseñanzas y creencias de una manera fundamentalista e intransigente, siguiendo los consejos de su imán y preparándose para practicar la Yihad. Una realidad personal que le lleva a un conflicto sin retorno con la Bélgica occidental moderna en la que vive. 

Tras una agradecida pausa para comer y dos desoladores fracasos en sendas colas para otras películas sin éxito, me encajé por improvisación para saciar la necesidad imperiosa de ver algún filme en la pequeña Sala 3 de los Cinemas Arcades  para descubrir la que sería la única película de Un certain regard que vería durante mi estancia en la ciudad francesa: la comedia La femme de mon frère de Monia Chokri, que no en vano había inaugurado la sección unos días previos. 

Tras una tarde de decepciones y sinsabores, di prioridad total a entrar a las proyecciones de las películas que realmente deseaba ver, por lo que acepté de buen grado hacer una cola de más de una hora para poder disfrutar en la Sala 1 del Cinemas Arcades, el cine de 3 days in Cannes, de la que estaba siendo una de las películas más aplaudidas del Cannes 2019, posterior ganadora del premio a Mejor Guión: Retrato de una mujer en llamas, de Céline Sciamma. 

Viernes 24 de mayo

No negaré que era un deseo palpable asistir a alguna proyección en el Grand Theatre Lumière, considerado por muchos como la mejor sala de cine del mundo. Se accede a ella por invitación, y tuve a bien solicitar varias por internet, de la que tan sólo me fue aceptada una. Por ello acudí a dicha proyección sin demora priorizándola sobre otras opciones más apetecibles, pues difícilmente recibirás otra si no acudes a la primera, lo cual queda computado. Por ello asistí a las 08:30 de la mañana a lo que fue toda una experiencia: la película de tres horas y media Mektoub my love: Intermezzo, nueva obra de sexualidad juvenil del aplaudido y polémico a partes iguales Abdellatif Kechiche.  

Siguió mi incursión única a una sección diferente, una de las secciones que más calidad suele atesorar cada año en Cannes: la Quincena de realizadores, la cual se celebra en el Teatro JW Marriott, unos minutos más alejado en la avenida principal de la Costa. La que vería a las 14:00 de la tarde era no sólo una de las películas más esperadas de Cannes, sino de todo el año 2019. Hablo de Zombi Child, la nueva película de Bertrand Bonello tras cautivarme en 2016 en San Sebastián con Nocturama

Tras una proyección tan sabrosa como desconcertante me dirigí apresurado una vez más al Cinemas Arcades, la Sala 1 en este caso, para ver una de las películas de la Sección Oficial que más ganas tenía de ver: el nuevo trabajo del maestro italiano Marco Bellochio, Il traditore. La película nos sitúa en la Sicilia de los años 80, en el extenso y poderosa clan familiar mafioso liderado por Tommaso Buscetta (gran PierFrancesco Favino). Tras una guerra entre clanes se esconde de manera prolongada en Brasil. 

Sábado 25 de mayo

Tras una madrugada de subida de vídeos y leves escarceos sociales, el sábado era mi último día en Cannes, pero gracias a la bendita costumbre de reponer el último día la Sección Oficial en las salas principales pude disfrutar de dos películas más antes de partir. La primera fue a las 08:30 en la pequeña Sala Bazin, en el tercer piso del Edificio Principal del Festival. Era una película algo olvidada en la mayoría de medios pero aplaudida por críticos de confianza: la americana Frankie, de Ira Sachs. 

Acto seguido me instalé en una cola para acceder por vez primera a la segunda sala en importancia del festival, la gloriosa Sala Debussy. La que vería allí sería mi única película asiática de mi incursión en la Costa Azul: la china El lago del ganso salvaje, de Diao Yinan. Zhou abandona la cárcel, y se encuentra en el centro de una refriega entre bandas de gángsters.  Mientras persiste por esconderse, establece amistad con la prostituta Liu Aiai. Se desarrollará durante los próximos días una sanguinaria persecución sin cuartel. 

Una experiencia amarga, pero necesaria para un futuro más provechoso. Una vivencia cansada, agobiante, llena de elitismo, colas y muy, muy pocas películas vistas. 

Compartí con vosotros mis opiniones en vivo del festival en estos vídeos, vigésimo, vigésimo tercero, vigésimo cuarto y vigésimo quinto de una extensa serie de Críticas sosegadas que llegará en 2019. Que os gusten. 

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