65º SSIFF. Análisis y reflexiones

En 2017, Eventos, Festival de San Sebastián, Festivales y Muestras, Miscelánea, Reflexiones cinéfilas por Néstor JuezDeja un comentario

Recordando desde la distancia, es el momento de hacer balance. Fueron 43 películas vistas a lo largo de nueve intensos días, con una calidad media de las mismas muy alta y con una variedad nacional, genérica y temática harto considerable. Películas consagradas de otros festivales, Cine pequeño por descubrir y películas grandes que pronto tendrán mayor éxito comercial o festivalero. Y más rico y heterogéneo es todo aquello que no pude ver. Dramas, documentales, series de televisión, cortometrajes o hasta instalaciones artísticas, el festival recogía todo tipo de productos culturales en sus diferentes secciones. Secciones de siempre atractiva programación, y dispersas en estupendas sedes y juzgadas por capacitados grupos de profesionales. Sin despreciar la capacidad de captar visitantes de renombre y organizar múltiples iniciativas jugosas. En definitiva, un certamen que reúne con gusto a profesionales, periodistas y aficionados de diversa índole considerablemente bien organizado. Entrando más en detalle, comparto con vosotros mis impresiones generales del Festival a nivel global, cuáles considero son sus grandes aciertos y dónde creo que se puede mejorar. 

Cómo ya ocurriera el año pasado, la sección de Perlas es la que conglomera de lejos el mejor cine durante la semana. Las rescatadas de la programación de las secciones a competición de Berlín, Cannes o Venecia contrastan en calidad con las obras de la Sección oficial, que salvo en contadas excepciones (Pororoca, El capitán, Le doleur, Suwa, La vida y nada más) era de una calidad considerablemente inferior. Sabedores de esto, se programaron muchas más Perlas este año, y la selección de las mismas fue extraordinaria. Lo cual hizo las delicias de un cinéfilo como yo, que aún no puede asistir a muchos más festivales grandes. También quedó evidenciado que secciones como Nuevos Directores o Zabaltegi-Tabakalera, mucho menos publicitadas, presentaban obras tan o más interesantes. El festival debería replantear la integración de esta segunda, de espectacular programación de este año (muy a mi pesar tuve que desestimar ver The square, o Tesnota), cuya marginalidad de horarios y sedes hacia imposible cubrirla, además de por las limitaciones de la acreditación. Sólo desechando Perlas puede uno cubrir de manera satisfactoria Oficial, Nuevos directores, Zabaltegi y Horizontes latinos (inaugurada por la esperadísima Una mujer fantástica, que tampoco pude ver), pero esto sólo es posible para periodistas veteranos. Y en tanto escaparate para los próximos Goyas, se agradeció que no hubiese abundancia de propuestas españolas (sería de un localismo exacerbado que la Oficial se limitase sólo a eso), pero se extrañó una propuesta realmente potente (servidor esperaba la presencia del Oro de Díaz-Yanes). Y deben elegirse mejores propuestas para abrir y cerrar la Sección Oficial, además de no incluirse, aunque no estén a competición, obras de producción patria si no esté a la altura (la admiración y buenas relaciones con Bardem no justifican la presencia de Loving Pablo, que también engañó a los programadores de Venecia). Pero se agradece la inclusión de propuestas de Netflix o Movistar +, y es positivo que desde un festival de cine como este se anime la buena creación audiovisual, sea en el medio en el que sea, y se fomente el éxito de las series nacionales en las que ahora se están depositando nuestros mayores talentos. Y si bien no hallé filmes a competición de la talla de Lady Macbeth o Nocturama, si que es verdad que dónde el año pasado hallé muchos filmes apenas merecedores del aprobado este año tres cuartos de lo visionado fueron buenas películas. Y las opciones para Concha de oro jamás fueron tan amplias. En suma, un certamen que goza de buena salud, con reclamo popular envidiable y una audiencia con una actitud ejemplar. 

De igual manera, es imposible no disfrutar de la experiencia de cubrir una gran fiesta del cine como es esta, por agotador y psicológicamente arduo que resulte. Con el tiempo uno se adapta estas circunstancias, y es tal la pasión que al acabar la maratón uno incluso desearía seguir así durante un mes. Pero la vida sigue, y siempre lo hará acompañado de pases de prensa y estrenos de perlas por descubrir. Seguiremos indagando las derivas de este arte, y analizándolas en este portal. Mañana, las mejores obras que vi en San Sebastián, recopiladas. 

Deja un comentario