#65 SSIFF. Día 7 – Hijos, habitaciones y apestados

En 2017, Eventos, Festival de San Sebastián, Festivales y Muestras por Néstor JuezDeja un comentario

Mi antepenúltimo día en el festival, el jueves 28 de septiembre, fue un día diferente en cuanto a secciones abarcadas y formatos audiovisuales consumidos, y fue una sorpresa prácticamente a cada momento. Visioné una de las grandes obras de esta edición, me divertí con una de las proyecciones de más éxito popular y vi la cumbre de una de las secciones, todo ello en un ambiente de regocijo tras haber podido dormir más horas de las que acostumbraba durante la semana. Seis pases, y en todos ellos como mínimo una sensación de divertimento o disfrute en distintos grados. Procedamos a desglosar: 

A las 09:30, un día más en el Victoria Eugenia, observamos una película de la Sección oficial de mucha anticipación popular: la comedia biopic The disaster artist, homenaje al filme de culto The room (unas de las más célebres malas películas de la Historia del cine) dirigido por James Franco que ya pudo verse en Toronto.  Greg Sestero (Dave Franco) es un joven que sueña con ser actor, y en su viaje hacia su sueño de ser estrella de cine entablará amistad con el excéntrico y misterioso Tommy Wiseau (un muy inspirado James Franco), un actor explosivo de peculiar talento. Ambos se mudan al apartamento de este en Nueva York, y empiezan a ir a audiciones con nulo éxito. Harto de esperar, Tommy decide buscar el éxito por sí sólo, y tras unos meses escribe el guión de una película que dirigirá y protagonizará: The room, en la cual invertirá ocho millones de doláres de su inexplicablemente siempre lleno bolsillo para comprar el equipo técnico, contratar un gran equipo de producción e incluso materiales de distribución y promoción. El rodaje será un caótico desastre que se extenderá hasta la saciedad sin rumbo fijo. Pero poco podían saber que estaban sacando adelante un filme único, un acontecimiento. Una celebración fílmica de uno de los fenómenos culturales de la era de internet. Una recreación del proceso de creación del gran desastre de una absurda personalidad creativa que no es ni demasiado amable ni demasiado crítica, decantándose por un adecuado término medio. En tanto comedia, una muy divertida de guión rápido. James Franco dirige con eficiencia e interpreta con brillantez a Wiseasu, y las escenas de rodaje son trepidantes y un ejercicio de montaje y tempo narrativo muy logrado. Pero más allá de reivindicar la importancia de aquella, necesario y refrescante que se produzca en el escenario festivalero, y de crear un diálogo con el referente, toda película debe funcionar por sí sola. Y es esta una comedia convencional en su desarrollo y rutinaria en su forma que no funciona ni destaca sin el apoyo del recuerdo emocional de aquella, una obra especial que ya es mítica por sí sóla. 6,6/10

Fue el turno de otra perla a las 12:00 en el mismo Victoria Eugenia: el drama independiente estadounidense The florida project, obra de Sean Baker que ya se pudo ver en Cannes, dónde fue una sensación crítica. En un verano caluroso en las inmediaciones del Walt Disney world Resort de Florida, viven en un motel de color púrpura y humildes instalaciones la niña Moonee y su madre soltera veinteañera Halley. Los infantes jugarán y se divertirán con ignorancia y explosividad en un divertido y vivo verano, mientras la precariedad laboral y la ruina económica asola a sus jóvenes madres, perturbando paulatinamente el bienestar de estas familias disfuncionales hasta límites incontrolables. Un relato cercano y realista de una parte frágil de la América profunda desde un tono agridulce de fábula infantil tan divertido como trágico y triste, de inevitable y trágica fatalidad. Una propuesta estética extraordinaria,  de colores pasteles, saturadas tonalidades cálidos y preciosistas encuadres que, pese a su potencia cinemática, se usan como instrumento relegado a la efectividad de la historia. Una que fluye con una organicidad encomiable, construyendo siempre sin dejar puntos muertos. Willem Dafoe aporta una gran interpretación como gerente del motel, y el filme logra aunar mediante sus escenarios un logradísimo tono de inocencia pervertida y magia despojada de ilusión y devenida en rancia y sórdida carcasa. Un relato tan tierno como exasperante, gamberro o, inclusive, melancólico. Un filme, si acaso, largo de más y reiterativo en su segunda mitad, carente de sutileza y dónde todo queda aclarado y el drama histrionizado. Características, pese a todo, únicas de uno de los filmes no ya del festival, sino del año. 8,2/10

A las 14:00 corrí hacia el principal a ver mi última obra de Nuevos Directores: el drama taiwanés Un pez fuera del agua/Shang an de yu, debut del realizador Lai Kuo-An. Ella es una mujer de mediana edad que trabaja en una empresa inmobiliaria. Él vende buñuelos calientes. Ambos cuidan con regularidad del lisiado padre de él y del hijo de ambos, un introvertido y difícil niño que insiste en ir a Toyama a ver a sus padres y su casa de antes (los de su vida pasada), deseoso de abandonar a los que tiene ahora, que no le producen felicidad alguna. Lo que empieza siendo una excentricidad se torna en una obsesión que hace al niño escapista y hasta violenta, tensando cada vez más la inestable vida de sus pobres y bondadosos padres. Un drama con toques fantásticos de ambiente en suspense y muchas incógnitas abiertas. Un filme rodado de manera estéticamente elaborada y con una consistencia tonal impropia de un realizador inexperto. Un relato sencillo pero ejecutado con una construcción de capas narrativas entrelazadas compacto, que logra intrigar y desasosegar al espectador pese a su sencillo argumento, poblado de personajes entrañables y creíbles. De banda sonora hermosa y diseño sonoro seductor y envolvente, esta contenida película de sugerentes encuadres no ofrece nada espectacular al cinéfilo ni atesora grandes virtudes, pero logra lo que pretende con eficiencia. Tener este dominio del lenguaje cinematográfico nada más empezar es un gran éxito en sí mismo. Lo mejor que servidor vio en la sección de Nuevos Directores. 7,5/10

A las 16:00, manteniendo costumbres, llegó otra perla en el Principal: el drama de secuestro Sin amor/Nelyubov, dirigido por Andrei Zvyagintsev y galardonada con el Premio del Jurado en el último Cannes. Invierno en Moscú, y la pareja formada por Zhenya y Boris, padres del niño Alexey, están en vías de divorciarse y de mudarse a otra casa. La situación es hostil, y el desapego hacia su reservado vástago, al que Zhenya prácticamente desprecia tanto como al padre, es cada vez más alto. En estos días de romances paralelos y ruptura emocional, Alexey desaparece súbitamente. Durante los próximos días se desarrollará una búsqueda e investigación policial a gran escala que forzará a la dupla a dejar a un lado sus diferencias y reunirse en la búsqueda de su hijo, que se ha evaporado sin dejar rastro. Una narración dura y fría cómo la nieve de sus paisajes que indaga en las relaciones humanas rotas con una precisión quirúrgica y una elegancia colosal. Un drama lento y centrado que mira a la crueldad con una objetividad imparcial y que estiliza unas situaciones asépticas de rencor, remordimiento y odio.Una película que describe a sus personajes a través de sus acciones de manera muy sutil, diferenciando a ambos padres a través de su comportamiento al copular o su manera de relacionarse con sus compañeros de trabajo. El factor del odio está exagerado, y las broncas y violencia física resulta exagerada para los contextos en los que se produce. Y de depurado, el ritmo se resiente. Pero este filme emocionalmente frío está tan bien construido, y filmado con tal elegancia y criterio artístico, que es imposible no sentirse fascinado durante la proyección. Una película incómoda, de gentes crueles, pero harto fina. 7,9/10

La Peste Movistar+A las 19:00 tuvo lugar una Proyección especial fuera de concurso en la Sección Oficial: los dos primeros capítulos de La Peste, serie dramática de época producida y, próximamente, distribuida online por Movistar + dirigida por Alberto Rodríguez. A mediados del Siglo XVI, Sevilla es una de las grandes metrópolis del mundo. Nexo entre Europa y el nuevo mundo, es lugar de oro y riquezas pero también de mendigos, truhanes, miseria, hambre, suciedad y, súbitamente, Peste. El exsoldado condenado por la inquisición Mateo (competente Pablo Molinero) vuelve a la ciudad, y apoyado por su viejo y próspero amigo Valerio (un contenido Paco León), intentará recuperar por encargo el hijo bastardo de un amigo fallecido. Una vez logrado, para expiar su culpa la iglesia, por orden directa de Celso de Guevara (excelso Manolo Solo), deberá investigar una misteriosa serie de asesinatos. Producto audiovisual producido con tiempo y mimo en el que, de antemano, destaca la producción y dirección artística, la puesta en escena de esta diégesis. La Sevilla que retrata Rodríguez carece de glamour o belleza, planteando un mosaico infernal de sudor, calor, suciedad y hostilidad, dónde las vida de todos corre peligro y todo favor conlleva unas monedas de oro. El tono opresivo le sienta de maravilla a la serie, filmada en planos cerrados y lugares umbríos y abarrotados, de sexo reglado y carnicería rudimentaria. Es difícil analizar un relato si has hecho de él un consumo parcial, pues restan cuatro episodios para acabar la historia, y muchas cosas pueden cambiar. Pero a partir de lo visto hasta ahora se pueden sacar estas conclusiones: si bien los dos primeros episodios decepcionaron un poco mis expectativas, básicamente a nivel visual, y de momento no seduce ni el argumento ni los personajes, pero su hipnotizadora banda sonora y la recreación física de esta Sevilla enfocada con un apasionante tono introspectivo nos invitan a querer dar respuesta a esas incógnitas que quedan abiertas y esas líneas narrativas planteadas. 7,2/10

Fe de Etarras NetflixY a las 22:00, sin moverme de cine, asistí a mi única sesión de la sección Velódromo del certamen: la comedia original de Netflix Fe de etarras, dirigida por Borja Cobeaga. 12 años después de que una reunión saliera mal y tuviera que huir por la ventana para que no le atrapase la policía, un veterano de origen riojano (un Javier Cámara que nunca defrauda) reúne en el verano de 2010, mientras España juega en el Mundial, un extraño comando de ETA integrado por él, una joven pareja vasca (Gorka Otxoa y Miren Ibarguren) y un refuerzo de Albacete con conocimiento de explosivos (Julián Villagrán) que se recluirán en el interior de un piso franco durante días a esperar la llamada de su superior (Ramón Barea, imponente) con las instrucciones del próximo golpe contra el estado español. Durante estos días de tedio, acabarán cambiando platos de duchas y vitoreando a la Roja con banderas. Eso sí, siempre luchando por Euskal Herria, en pos de honrar su nombre. Cine vasco, de presencia lógica en este certamen, y primera incursión seria en Netflix de uno de los pesos pesados de la comedia nacional. Una comedia inteligente y desternillante, pero no exenta de tristeza, tragedia nacionalista y momentos de palpable tensión física y acción desasosegante. Filme serio y concienzudo desde la carcajada salvaje, pero una carcajada integrada en un gran guión plagado de guiños, símiles y metáforas paródicas de las líneas centrales del conflicto vasco. Personajes entrañables y mirada respetuosa y profunda pero amarga y desesperanzada al conflicto armado de ETA y una mirada amable al último fin de esta gente de hallar un fin al permanecer, llegando a ser felices más allá de una lucha que no llega y cuyos intentos sólo llevan al fracaso. Cine de difícil proyección fuera del ámbito local, y de factura formal elegante pero que no busca más. Pero no por ello debo dejar de aplaudir y recomendar este sorpresivo éxito, que por tanto supera a nuestra comedia estándar costumbrisa. Humor con mensaje, identidad cultural y enfoque terapéutico. 7,5/10

Ya con la arena a punto de vaciar el reloj, y antecediendo a un viernes en que me tomaré un poco de respiro, me recogí tras un día muy productivo, en el que certifiqué una vez más la habilidad de Cannes de captar siempre el mejor cine del año y recuperé confianza en el futuro del cine patrio en las series bajo suscripción. Recuperé el interés en un director, y descubrí a un creador con un futuro brillante ante él. Con tan sólo una sesión planeada que se halla en el aire, puedo afirmar que mañana será, prácticamente, mi último día de maratón. Lo cubriré con gusto. 

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