#65 SSIFF. Día 5 – Desapariciones, sordera y muerte

En 2017, Eventos, Festival de San Sebastián, Festivales y Muestras por Néstor JuezDeja un comentario

El día 5, martes 26 de septiembre de 2017, fue el día de menos cansancio corporal y de mayor éxito social, y el día en que ya me fue imposible cubrir todas las películas de la Sección oficial. Pero visioné la, hasta el momento, mejor película de la sección. De nuevo seis películas, y la constatación de que el festival empieza a perder afluencia conforme avanza la semana. De nuevo seis sesiones, sin espacio para comer y escaso desplazamiento corporal. Un día que no estuvo a la altura de los previos en rasgos generales pero en la que dos de las películas visionadas compensaron la jornada. Un abanico de variedades sugestivo, formalista y representativo del estado actual del cine español. 

A las 09:00 disfrutamos en el Victoria Eugenia de una auténtica sorpresa que es desde ya la mayor favorita para la Concha de oro: El drama Pororoca, dirigido por Constantin Popescu, y muestra más de esa ola de cine rumano tan venerada en festivales. Cristina y Tudor Ionescu viven felizmente casados con dos hijos pequeños, Ilie y Maria, compartiendo apartamento en una próspera ciudad rumana. Una mañana de domingo, Tudor bajará al parque a los dos hijos a jugar. Y de manera súbita e inesperada, Maria desaparece. Acudirán a la policía, pero la investigación no avanzará. Mientras la desgracia y el dolor destruye esta familia, un Tudor corroído por la culpa desciende paulatinamente a los infiernos. Un dramón crudo y desolador de dos horas y media construido a partir de planos secuencias. Un ejercicio de maestría en composición de encuadres y en el uso de diversos niveles dentro de un plano, en los que la escena respira durante minutos, planteando un gran desafío para los actores. Un relato en tensión ascendente cocido a fuego lento y que va abandonado la alegría para pasar al desconcierto, el dolor, la investigación de suspense y la solución violenta. Una película que no añade nada nuevo que no se haya visto antes en esta cinematografía, pero lo aporta muy bien ejecutado, en un ejercicio fino y medido de construcción atmosférica y audiovisual.  Una primera parte sensacional que deriva en un impactante clímax, y que para el punto de cierre ha ejecutado un depurado estudio de personajes con el protagonista. Una película carente de glamour y de difícil consumo, pero que recompensa al paciente con fragmentos de cine que respiran verdad. 7,6/10

A las 12:00 me cambié al Teatro Principal para ver una perla que me apelaba especialmente por temática: el biopic sueco Borg/Mcenroe, dirigida por Janus Metz y estrenada en el Festival de Toronto. El filme pone la mirada en la apasionante rivalidad entre deportistas tan distintos en carácter como el sueco y el norteamericano, y nos relata los días previos a la épica final de Wimbledon de 1980. Un relato psicológico de dos personajes que indaga en su pasado sin descuidar el presente. Una hipérbole épica  glamourizada que indaga en las infancias de estos genios, y nos muestra sus respectivos caracteres. Stellan Skarsgaard brilla como maestro de Borg, un Gudnason que se mimetiza con el personaje, y un Labeof que recoge la intensidad volcánica de Mcenroe. La película no se anda con derroteros y se centra exclusivamente en Tenis, focalizando el relato en la parte más importante del mismo: la psicología. Una película vivaz y muy entretenida, que también gustará a desinteresados del deporte. Una pena que el filme se quede en plano homenaje, en acartonada recreación que nada hace para el suceso histórico más que subrayar, recurriendo a la épica de garrafón para hacer trepidantes unos hechos que llevan décadas marcando historia por sí solos. Cine académico de masas que gratificará a aficionados y entretendrá a ajenos, pero que poco cine ofrece más allá de las hermosas y contrastadas postales que su envergadura de producción habilitan.  6,8/10

A las 14:00 disfruté en el Principal, tanto como el sueño me permitió, de una peculiar propuesta en Nuevos Directores: la china From where we´ve fallen, de Wang Feifei. En una empresa de joyas una pareja se ve desestabilizada por un vídeo sexual, en un relato de pasiones enfrentadas, venganzas, piedras preciosas, amoríos y pescado fresco. Una película de argumento, cómo bien se dilucida, harto enrevesado y confuso. Un ejercicio de tono heterogéneo y cambiante que halla su gran activo en el cuidado estético de sus simétricos encuadres, que dibujan un escenario desangelado pero seductor. Su cambio de humor absurdo al coqueteo con la violencia bruta o el thriller la hacen una película fresca y libre, que se ignora que quiere contar pero que cuenta con una mirada muy personal, una suerte de Fargo asiático. Una película que prosigue la fructífera relación de la ciudad donostiarra con las cinematografías del astro asiático, y da voz a sus nuevos creadores en unas sugestivas sinergias. Película poco trascendente, per0 ladrillo fundamental de un proyecto de trayectoria fílmica vigorosa. Una medianía de película que si por algo despierta curiosidad es por su universo diegético y su iconografía. 6,7/10

A las 16:00 llegó la hora en el Principal de una anticipada Perla: el drama El museo de las maravillas (Wonderstruck), adaptación de la novela homónima de Brian Selznick dirigida por el gran Todd Haynes.  Ben es un niño que vive en Minnesota en 1977 que ansía conocer a su padre y intenta descubrir su identidad gracias a las pistas de su pasado, como los panfletos del Gabinete del museo de Maravillas. Una vez su madre fenezca y quede sordo tras un accidente viajará a Nueva York a averiguar el paradero de este padre desconocido. Rose es una niña sorda de nacimiento que admira a una actriz de cine mudo en 1927. Deseosa de conocerla, abandonará a sus padres en Nueva Jersey y viajará sola a la Gran Manzana. Ambas historia, desarrolladas en paralelo, guardarán finalmente más de una conexión. Un filme mágico y tierno dirigido a la familia que homenajea el cine, el arte y el mundo de los museos, en un ejercicio de expresión artística en grado sumo. Un ejercicio bucólico e introspectivo de difícil acceso para el gran público por su radicalidad formal, en la que se maridan con maestría cine mudo, blanco y negro, stop motion y texturas varias, en pos de una historia misteriosa que dispersa las piezas de un puzzle que va casando conforme el filme se dirige a un poderoso tercer acto.  Bien es cierto que es una película menor en la obra de Haynes, y la naturaleza de su melifluo argumento desarrollado con inconsistencias y entregado al poder de la lágrima no convence al cinéfilo curtido, que será aquel que más goce de su extraordinario envoltorio formal, ese mismo que dejará fuera a esos infantes a los que el guión de Selznick, de homenaje respetuoso a la figura del librero, el conservador de museo y la artesanía, más puede apelar. Filme anómalo y netamente irregular, pero cargado de corazón, sugestión artística y pruebas hilvanadas del oficio de un maestro virguero. 7,8/10

A las 19:00 visionamos una Proyección especial de la Sección Oficial que supone un integrante más en el cine de superproducción de Mediaset tras el que se halla Bayona y miembros de su equipo creativo: la película de terror filmada en inglés con reparto internacional El secreto de Marrowbone, ópera prima de Sergio G. Sánchez, guionista de El orfanato (entre otras). Durante el Siglo XIX, la madre y los cuatro hijos de la familia Bayfair emigran a América a vivir en una finca heredada del linaje de la madre, recuperando su apellido de soltera Marrowbone y jurando dejar su pasado atrás. Dejados a su suerte y escondidos en el bosque del resto del mundo, jurarán no separarse y ocultar su temible secreto, relacionado con la temible figura de su padre, de la cual huyen. Cine de terror de espíritus, casas inquietantes, maldiciones, pasados traumatizantes y mil giros de guión, en un ejemplo de un subgénero común que nos recuerda a tantos otros filmes y que no aporta nada nuevo al imaginario. Un exponente, no en vano, harto impersonal y carente de ideas audiovisuales de interés o una producción que vaya más allá de una mera factura competente a exigirle a cualquier cinta de ese terror norteamericano que ansía imitar. Tan sólo su reparto de prometedoras caras jóvenes, de las cuales todas han vivido mejores proyectos que este, haciendo un esfuerzo por dotar de hondura dramática a sus endebles personajes merece ser levemente destacado, pero se ven condenados a naufragar en las manos de un Sánchez devenido en guionista sombra de sí mismo, que escribe un guión burdo, carente de sentido y en constante balance sobre el abismo del ridículo. Cliché, susto fácil y giro insostenible. Una pena observar a las grandes productoras del cine patrio invirtiendo sus fortunas en cine tan carente de alma, identidad, nacionalidad y, en suma, cine. 5,1/10

Y el día concluyó a las 22:00 en ese segundo hogar que es el Principal con otra Proyección especial de la Sección Oficial que representa otra corriente del cine previo: el depresivo drama Morir, segunda película de un Fernando Franco que sacudió al cine español hace cuatro años con La herida. De nuevo protagonizada por Marian Álvarez, la historia nos presenta a una pareja de vacaciones en la costa vasca en días de lluvia y niebla. Pero a Marta se le vendrá el mundo abajo cuando Luis le confirme que sus últimas pruebas médicas le advierten de que una terrible enfermedad acabará con su vida en cuestión de semanas. El resto del filme asistiremos a un viaje de dolor, penitencia y espera, pero también de rencor, culpa y amargura, en un adiós en el que la pareja y su unidad se viene abajo. Cine asceta y directo, sórdido, de puñetazo anímico y desolación sin paños calientes. Un cine verista de ejecución formalista ajena a alardes y que enfoca su interés en el lucimiento interpretativo. Un cine escandinavo de hieratismo y parquedad verbal que, conociendo de primera mano la identidad española, dota al proyecto de un cierto aire de impostura. Impostura filmada con eficiencia pero no brillantez o ingenio. Pero el drama que lo habita en el núcleo tiene carga e intensidad, y sus personajes interpretan con mucha soltura. Por lo que se sigue su duro metraje de sufrimiento introspectivo con mucho interés, y el desarrollo de la historia sigue el ritmo adecuado y el orden de sucesos razonable para una historia de este tono, con una atmósfera opresiva muy lograda. Con todo, uno de los mejores exponentes de una corriente de cine patrio perezosa y autocomplaciente, que aquí sin embargo discurre con tino. 6,9/10

Con esta jornada ya marcamos el ecuador de mi cobertura del certamen. Un primer ecuador excelente que superó expectativas, y que independientemente del devenir de lo que resta ya deja en servidor la sensación de que la edición de este año supera a la anterior. Mañana retornamos a las cinco proyecciones y visionaremos los nuevos trabajos de algunos de los nombres más importantes del cine del nuevo milenio. Hasta pronto. 

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