64º SEMINCI Días 3 y 4 – Huevo, padre, hermanas y nieta

En 2019, Críticas sosegadas, Eventos, Festivales y Muestras, SEMINCI, Vídeos por Néstor JuezDeja un comentario

Tras un fin de semana de sensaciones, impresiones y experiencias, empezaba una nueva semana laboral. Pero servidor seguía con su fructífera cobertura vallisoletana, a la cual le quedaba un intenso lunes y una proyección matinal en la jornada del martes. Proliferación de sesiones muy anticipadas de la Sección Oficial, una de las películas más inquietantes de la Sección Punto de encuentro, la que acabaría siendo mi película favorita de la semana de cine castellana y una de las películas llamada a tener un papel predominante en la próxima carrera de los Óscar. Pero andemos primero el camino, y desgranemos paso a paso los entresijos de cada plato del menú. 

Comenzamos a las 09:00 de la mañana con una sesión complicada para dichas horas tempranas. Pero para abrir boca, como es de rigor, el cortometraje de rigor. El portugués Cães que ladram aos pássaros de Leonor Teles que se presentó por primera vez en la sección Orizzonti del último Festival de Venecia. Un largo cortometraje sobre un joven que vive en Oporto y debe sobrellevar con su madre la dura adversidad de buscar nuevo piso pese a sus carencias económicas. Una crítica a la feroz gentrificación tamizada por la sensibilidad y el hambre de sueños adolescente. Un cortometraje de elegante y definido estilo, lo cual es de reseñar considerando que la lleva a cabo un debutante. Pero en última instancia es una obra de enjundia, tanto por lo narrado como por la manera de desarrollar la narración. 6,3/10. Y a continuación, la película que a la postre se hizo con la Espiga de Oro y el premio a la Mejor Fotografía. Es la malaya Öndög/El huevo del dinosaurio, filme de Wang Quan´an que compitió en la última Berlinale. Un joven policía, un cuerpo que vigilar durante la noche, una aguerrida campesina y el deseo de concepción sobre la vasta y despoblada estepa mongola. Un filme sosegado, contemplativo, sensible y bello. Película que exige paciencia pero que suscita paz. Viaje esteta de drama, comedia y apuntes de tensión. Un filme en el que sobresale su dispositivo formal, de cuidados planos generales panorámicos casi siempre alejados de los personajes, fascinando con la belleza de sus paisajes. A su vez, poblado de entrañables personajes bien interpretados.  Filme al que se le puede achacar, por supuesto, simpleza y escasez de estímulos, reiterándose tanto en el tramo policial como en el tramo natal. Aún así, una de las mejores películas de la semana, que por supuesto recomiendo. 7,3/10 

En inmediata sucesión, más sección oficial. Antecedida por el mejor corto de la semana, el animado Physique de la tristesse de Theodore Ushev. Una película de media hora filmada con la técnica de la pintura encaústica que adapta un relato literario sobre un emigrante búlgaro desplazado a Canadá que recuerda con amargura su infancia en una época extinta y su pasado en un mundo asolado por el conflicto que se conduce a la perdición. Un cortometraje apocalíptico, épico, introspectivo y filosófica. Literatura narrada visualmente extraordinaria, musicalmente exquisita. Un corto inquietante, malsano, hipnótico. Una delicia. 7,8/10. Y acto seguido, la comedia búlgara Bashtata/The father, obra de Kristina Grozeva y Petar Valchanov galardonada con el Globo de Cristal a Mejor Película en el último Festival de Karlovy Vary. Una amarga obra bufa tragicómica de fallecimientos, relaciones paterno-filiales, conversaciones con el más allá, obsesiones paranormales y delirio, con sus siempre adecuadas dosis de costumbrismo. Una película personal y diferente, que no se atiene a normas ni a corrientes de estilo, tan libre de estructuras e incluso coherencia como cargada de honestidad y significado humano. Filme curioso, divertido en instantes desenfrenados. Pero en su mayoría, no implica al espectador. No emociona en demasía, no apabulla, desconcierta en la mayor parte de su metraje y puntualmente coquetea con el tedio. Por no hablar, que remedio, de una factura visual muy modesta. Bien es cierto que Morfeo no permitió valorarla en plenitud de condiciones, pero pese a ello no pasa de ser una película peculiar. 6,6/10

Tras una comida social y recogida en el lugar de reposo, procedió dirigirse al Teatro Cervantes para una nueva sesión de Punto de encuentro a las 16:00. Esta también iba con su corto, el presentado en Cannes Ingen Lyssnar, dirigido por Elin Övergaard. Una reunión escolar entre padres y vecinos por la llegada de alumnos refugiadas que desatará candentes tensiones. La creciente violencia verbal alcanza cotas de agresividad extrema pero se estima dentro de la normalidad, mientras que un leve accidente de índole física desata las alarmas. Un corto harto atractivo que, si bien no ofrece en sí demasiados elementos, nos permite intuir a un cineasta con talento. Su manejo de la tensión y del clima enrarecido es tan excelente que logra que el espectador se agarre a la butaca pese a lo mundano de la trama. Un encomiable ejercicio de realización. 6,8/10. Y como acompañante, el drama Nech Je Svetlo/Let there be light de Marko Skôp, candidata de Eslovaquia a los Premios Óscar que se presentó en el último Festival de Karlovy Vary. Un padre albañil de familia numerosa atesora una colección de armas en casa, prueba de un pasado controvertido. Su nueva vida de trabajo y tranquilidad se verá revuelta cuando descubra las compañías y actividades de su hijo. El germen del mal y de la violencia nacionalista en su propio vástago pasará de perturbarle a poner en peligro la seguridad y cohesión del ambiente familiar. Un filme duro y desnudo sobre el abismo del horror germinando en el confort de los ambientes familiares residenciales. Una película de apasionante tema y jugosas implicaciones sociológicas, que aboga por el morbo y el impacto para implicar al espectador. Un filme de clima malsano, que retrata el horror desde los silencios y la intuición. Un filme también, hay que decirlo, visualmente planísimo y sin sabor, que es unidimensional y monocorde en lo que narra y en los conceptos que maneja, que nos recalca y reitera sus ideas sin sutilezas ni dobles lecturas. Con todo, funciona. 6,4/10 

Con media hora de reposo entre sendos relatos, se proyectó a las 19:00 una nueva proyección de la Sección Oficial, de las pocas que no venía acompañada por un cortometraje. Se trata de la producción A tale of three sisters, dirigida por Emin Alper y presentada en la Sección Oficial del último Festival de Berlín. En un pueblo de montaña en Anatolia durante los años 80, tres hermanas se reencuentran después de haber vivido cada una experiencias diferentes como amas de casa en la ciudad. Se les asignaron diferentes familias para optar a mejores vidas, pero años y contratiempos después vuelven a estar juntas. Una película lenta y exigente, pero notable, muy fina. Un Ceylan en miniatura, un relato eminentemente turco en el que el fastuoso paisaje y el entorno cultural son factores importantes de la ecuación. Sublime en la fotografía, excelente en la banda sonora, pero muy bien construida también desde el guión. Un ejemplo perfecto de cómo hacer drama social integrándolo en una narración en vez de cargando las tintas con el aleccionamiento. Comenzamos con costumbrismo rural hablado (película muy verbal) aderezado con humor, con puntuales derivas a la astracanada absurda. Pero la tragedia se intuye, empieza a asomar gradualmente y se acaba adueñando por completo del relato en una tercera parte que, pese a todo, nos deja un final esperanzador. Lamentablemente parece que estoy algo sólo en el amor a esta película, pero la recomiendo de manera encarecida. Lo mejor de mi visita a la Seminci. 7,8/10 

Tras un lunes muy gratificante, le siguió el más breve de los martes, al menos en el plano cinematográfico. Una película más de la Sección Oficial, y uno de esos títulos acompañado de revuelo mediático y aceptación del público en Estados Unidos. Y el corto que lo precedía era a su vez una obra de atractivas características. Este era Per Aspera Ad Astra, obra animada de Franck Dion. Un relato que nos sumerge en un día habitual de la cotidianidad de un mundo futurista poblado por gallinas, una sociedad rígida de clases y rutinas férreas en las estrellas. Todo narrado y visto desde la perspectiva de un pollo trabajador de la limpieza. Un cortometraje de humor negro y atmósfera jeunetiana, que combina asombro y sordidez ácida. Un cortometraje con perpetua voz en off en el que brilla su animación. Una obra curiosa que, lamentablemente, no pasa de ser una introducción, una presentación de un universo en el que deseamos que sucedan más cosas. 6,4/10. Y como cierre de mi andanza en Valladolid, el drama familiar The farewell, de Lulu Wang, una de las sensaciones populares del año en América. Billi es una inmigrante china establecida en Nueva York, alejada desde hace años de su cultura y de gran parte de su familia. Esto cambiará cuando su abuela padezca un cáncer terminal, cuando por consenso cultural su poco halagüeño pronóstico le es ocultado. Una mentira piadosa que atormentará a Billi y la instará a desear pasar más tiempo con ella. Un drama familiar de inmigración y costumbres culturales tan intrínsecamente china como conciliadora para entenderla e integrarla en América y en el resto del mundo. Cine para el encuentro, para la concordia, relato global que apela a la universalidad de los dramas humanos para ponernos de acuerdo en lo que nos une. Película facturada con cariño, llena de sentimiento y verdad emocional, que nos implica desde la diversión y la pena, acercándonos a un mosaico cálido y entrañable de la familia china. Y Awkwafina rebosa encanto, con un carisma que explica su popularidad internacional. No sorprende que cale entre el gran público, pues para ello apuesta por un sentimentalismo blando y mascado, en el que se desperdician los réditos obtenidos por secuencias de drama eficaz con otros instantes de burdo uso de la música como herramienta de manipulación emocional y de secuencias lacrimógenas con diálogos enfáticos. Una película que funcionará por su oportunismo social, pero que se olvidará más pronto que tarde. 6,3/10 

Una semana gratificante, plural, enriquecedora y productiva. Días de conversación, análisis, concienciación social y, mucho, mucho cine. El nivel no es extraordinario, pero la Seminci se muestra una vez más muy astuta a la hora de confeccionar selecciones que abran debate, se adentren con fuerza en los problemas de nuestro tiempo y reflejen el estado actual del cine de autor. Muchas ganas de volver el año que viene.

La analicé en vivo en este vídeo, sexagésimo segundo de mi extensa serie de Críticas sosegadas. Que os guste. 

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