64º Festival de Cine de San Sebastián. Día 3: Paraíso, deseo y ancianas

En 2016, Eventos, Festival de San Sebastián, Festivales y Muestras por Néstor JuezDeja un comentario

 Tras un agotador sábado llegó un domingo 18 más reposado y con menos cosecha, aderezada la agenda con nuevas actividades periodísticas. Pero el nivel del cine visionado elevó con mucho la media del día anterior, y me dejó con energías y ganas renovadas de seguir gozando durante la semana. 

nocturama07_web-cde1e886A las 09:00 vi en el Victoria Eugenia una sesión más de la Sección Oficial, en particular el estreno de la macarra Nocturama, de Bertrand Bonello. Una película que supuso una grata sorpresa y un visionado muy placentero, no sin ciertos elementos negativos. A las 15:00 de la tarde asistimos, mediante un trepidante montaje inicial de acciones paralelas, a las idas y venidas por el metro de París de un grupo de adolescentes que realizan coordinados una serie de extrañas acciones peculiarmente coreografiadas. Más tarde retrocederemos para conocer la preparación de su plan, el cual se ejecuta en estos 30 minutos iniciales dónde se dejan algunos cabos sueltos. Decepciona que tras provocar explosiones simultáneos en lugares relevantes el grupo de forajidos se dedique a atrincherarse hasta la mañana siguiente en el interior de un supermercado, haciendo en él todo tipo de trastadas inocentes (probarse ropa, poner la música alta, comer…). El filme concluirá con de nuevo una soberbia escena de acción, excelentemente coreografiada y con un sorprendente manejo de la tensión. Es este filme un caso de estilo sobre sustancia, pero ese estilo es muy estimulante. Y es gracias a su realización dinámica, raudo montaje y juego con el punto de vista de los personajes (allende una banda sonora de sintetizador competente en su función atmosférica) logran un puñado de momentos de buen cine, y maneras de gran realizador. El tono rebelde del filme mantiene al espectador expectante en todo momento (antihéroes que esperan el paraíso), y sus personajes inmaduros y temerosos logran que nos resulten entrañables pese a su fechoría. Lástima que una historia incoherente tendente a los sucesos gratuitos nublen tan grata experiencia.  8/10

whatsapp-image-2016-09-18-at-17-07-07Ya en el tercer día, tras dos días de mucho madrugar y acostarme tarde, decidí darme un respiro por el resto de la mañana. Para, sobre todo, preparar aquello que me esperaba a las 16:00 de la tarde: una entrevista con el director sevillano Alberto Rodríguez para hablar de El hombre de las mil caras. Fueron 15 minutos amenos y relajados, y la entrevista resultante podrá leerse en los próximos meses en la revista Numen 

quediosnosperdone_fotopelicula_11997Tras un paseo gratificante por la bahía de la Concha, regresé al Teatro Principal para ver uno de los estrenos de la Sección Oficial: la nueva película de Rodrigo Sorogoyen, Que Dios nos perdone. En el verano de 2011, durante la visita del Papa y los vestigios del 15-M, la atípica pareja de policías formada por el iracundo Alfaro (un notable Roberto Álamo) y el tartamudeante y solitario Velarde investigan un difícil caso de extrema violencia: una serie de asesinatos de ancianas previamente violadas que conducen a un mismo, y perturbado, criminal. Un relato policíaco de investigación criminal al uso, en la línea del cine de este género a nivel narrativo, siguiendo la película una estructura nada novedosa y sin duda predecible. Pero la ejecución de estos elementos es excelsa. La eficaz comedia y la química que se crea entre estos dos personajes, y entre Alfaro y su entorno familiar, contrastan de manera orgánica con una narración escabrosa y desasosegante de las escenas del crimen al más puro estilo Fincher, conjugándose con la música y una cámara competente para ofrecer escenas de infarto y, en general, un superlativo manejo del ritmo. Una película con personajes bien interpretados y desarrollados con tiempo y cariño y una intriga filmada con soltura y potencia. Un filme como hemos visto muchos (un desperdicio de momento histórico, relegado a mero telón de fondo), pero muy disfrutable. 8/10

isabelle-huppert-elleCerré el día de nuevo en el Teatro Principal, con uno de los filmes de la sección Perlas: la aplaudidísima en Cannes Elle, del veterano Paul Verhoeven.  Michelle Leblanc es una madura mujer de agrio carácter, directora de una importante empresa de videojuegos y madre separada de un hijo despistado. De activa vida sexual liberal y abierta, recibe en dos ocasiones la visita en su propia casa de un enmascarado que la agrede sexualmente. Acosada por correo y SMS, Michelle mira recelosa a su alrededor, sabedora de que su acosador vive en su entorno. No recurrirá a la policía, de la cual nada quiere saber desde los polémicos sucesos criminales relacionados con su padre treinta años atrás, que ya desde entonces le produjeron una mala fama. Cuando descubra al agresor, descubrirá que le une a él un vínculo inesperado. Dura y violenta, el filme ahondo en la manifestación última del deseo sexual, y la fina violencia que lo separa del crimen. Pero anegada de un desternillante e incorrecto humor negro, el filme reflexiona sobre las hipocresías y remordimientos familiares presentándonos el entorno de una mujer despiadada y cruel. Tan bruto como elegante, el filme se apoya en una contenida Huppert y un maravilloso tema musical de Anne Dudley para rozar la excelencia, y lograr que el espectador se divierta y estremezca, expectante, al mismo tiempo, ofreciendo por el camino reflexiones humanas de calado universal y personajes bien trazados. Sobria y sórdida a la par que cínica, Elle nos embarca en su extravagante argumento y consigue que disfrutemos siguiendo a personajes torpes o odiosos, logrando el goce desde el sufrimiento y la exposición de nuestros trapos sucios. Una propuesta fresca y arriesgada.  8/10

Por tanto, tras un día 2 decepcionante, el día 3 ofreció muy buen cine, tanto inédito como de la cosecha de Cannes. Se avecina una nueva semana en la que despejaremos muchas incógnitas. 

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